Proverbios 31,10-13.19-20.30-31; Salmo127,1-5; 1 Tesalonicenses 5,1-6; Mateo 25,14-30

Proverbios 31,10-13.19-20.30-31; Salmo127,1-5; 1 Tesalonicenses 5,1-6; Mateo 25,14-30

El bloguero anda en sequedad, no espiritual, sino de los ojos. Exceso de pantalla. Pero, por no faltar a la cita a la que ha sido fiel durante años se limita a colgar la entrada de hace tres años sin apenas revisión. Aquí la tenéis, aunque con un cierto retraso frente a los plazos habituales.
Ciclo A: Sb. 6, 13-17; Sal 62,2-8; 1 Tes. 4,12-17; Mt. 25, 1-13.

32º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A
*Quienes buscan sabiduría, fácilmente la
encuentran (Sab 6,12-16)
*Dios llevará con Jesús, a los que murieron
con Él (1Tes 4,13-18)
*Estén preparados, porque no saben el día ni
la hora (Mt 25,1-13)
VIVIR PREPARADOS
Al comparar el Reino de Dios con la
celebración de una boda,
Jesús
nos pide estar vigilantes desde ahora… desde esta vida…
Todos
sabemos que el aceite da luz, solamente si se consume.
Por
eso, la persona sabia es la que ama y consume su vida sirviendo
al
prójimo, para hacer realidad una sociedad más humana y fraterna.
En
cambio, el necio vive instalado, encerrado en su egoísmo.
Personas necias que viven con las lámparas apagadas
Cierto día, el filósofo griego Diógenes
de Sínope (412-323 a.C.),
recorre las calles de Atenas llevando
una lámpara encendida.
Mientras camina, tiene la esperanza de
hallar personas honestas,
lamentablemente, solo encuentra personas
necias y corruptas.
Hay
personas que se aprovechan del texto evangélico de hoy,
para
meter miedo -por ejemplo- a quienes participan en la Eucaristía,
diciéndoles:
“Ustedes no saben ni el día ni la hora de la muerte”.
Tengamos
presente que no es la muerte la
que da sentido a
nuestra vida,
todo
lo contrario, aprendiendo a vivir se aprende también a morir.
Hoy,
cuánta falta nos hace reflexionar en los siguientes textos:
*¡Ay
de ustedes que envenenan la justicia y pisotean el derecho (…).
Odian al que juzga rectamente y
aborrecen al que dice la verdad!
Por haber oprimido al pobre, exigiéndole
tributo de su cosecha,
si construyen casas lujosas con piedras
talladas, no las habitarán;
y si plantan viñas selectas, no beberán
de su vino
(Amós, 5,7. 10s).
*Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le
devolverá su sabor?
Ya no sirve. La arrojarán a la basura y
la gente la pisará
(Mt 5,13).
*Quien
escucha mis enseñanzas y no las pone en práctica,
se
parece a una persona tonta que construye su casa sobre arena.
Cayó
la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos,
y
la casa se derrumbó, ocasionando una ruina terrible (Mt 7,26s).
*La luz vino al mundo, y los hombres prefieren
las tinieblas a la luz,
pues sus acciones son malas. Quien obra
el mal odia la luz
(Jn 3,19s).
Personas sabias que viven con las lámparas encendidas
Mientras un pobre ciego camina de
noche, su amigo lo reconoce,
se
acerca, y le dice: ¿Qué haces Guno? Tú eres ciego y no ves,
sin
embargo, caminas llevando una lámpara encendida.
El
ciego le responde: Conozco de memoria las calles de este pueblo,
si
llevo esta lámpara encendida, no es para ver el camino, soy ciego;
sino
para que otros encuentren su camino cuando me ven a mí.
¡Felices
las personas sencillas que dan y comparten desde su pobreza!
Ya
lo dijimos, la lámpara alumbra, solo si el aceite se consume.
Esto
quiere decir que la capacidad de
ver,
oír y practicar…es personal,
no
se puede transferir, ni considerar como propio lo que hacen otros.
No
es egoísmo que las prudentes no comparten su
aceite con
las necias.
Por
eso, quien oye las enseñanzas de Jesús y las pone en práctica,
puede
alumbrar a los demás, para que den sentido a sus vidas.
Esto
es factible, solamente, si somos la luz del mundo (Mt 5,14),
Durante
la celebración del bautismo de niños, el celebrante dice:
A
ustedes, padres y padrinos, se les confía acrecentar esta luz.
Que
sus hijos, iluminados por Cristo, caminen como hijos de la luz
y,
perseverando en la fe, puedan salir al encuentro del Señor.
Después,
aquellos niños bautizados, ¿caminarán como hijos de la luz?
Examinemos nuestra vida, meditando
en las enseñanzas de Jesús:
*No se
enciende una lámpara para meterla en un cajón,
sino que se la pone en el candelero para
que alumbre a todos.
Así
debe brillar la luz de ustedes ante los demás, para que
viendo
sus buenas obras, glorifiquen al Padre del cielo (Mt 5,15s).
*Quien escucha mis enseñanzas y las pone en
práctica,
se parece a una persona sabia que
construye su casa sobre roca.
Vino la lluvia, crecieron los ríos,
soplaron los vientos contra la casa,
pero no se derrumbó, porque tenía su
base sobre roca
(Mt 7,24s).
*La piedra despreciada es ahora la piedra
principal (Mt 21,42).
El
aceite es imagen del amor y buenas obras. Oigamos a San Pablo:
El amor: Es paciente y servicial, no es
envidioso ni busca aparentar.
No es orgulloso ni actúa con bajeza, no
busca su interés ni se irrita.
Olvida
las ofensas y las perdona.
Nunca
se alegra de la injusticia, y siempre se alegra de la verdad.
Todo
lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (…).
Ahora tenemos tres cosas permanentes: la
fe, la esperanza y el amor;
pero la más importante de las tres es el
amor
(1Cor 13). J. Castillo A
TODOS LOS SANTOS
*Han lavado sus vestidos en la sangre del
Cordero (Apoc 7,2-14)
*Miren qué amor tan grande nos ha mostrado el
Padre (1Jn 3,1-3)
*Alégrense, grande será la recompensa que
recibirán (Mt 5,1-12)
Las Bienaventuranzas
*Felices los que tienen
espíritu de pobre… los
que viven con
lo
necesario para ayudar a los hombres y mujeres que sufren, porque
servir a
los pobres es servir a Jesús… de ellos es el Reino de Dios.
*Felices
los que lloran... los que descubren la fuerza salvadora
del
dolor, para crear un mundo fraterno, una sociedad humana,
una
comunidad donde reine Dios… ellos recibirán consuelo.
*Felices
los humildes… los que oyen el gemido de la madre tierra,
y el
llanto de los niños abandonados de padres vivos; y luchan, pues
otro
mundo es posible… ellos recibirán la tierra en herencia.
*Felices
los que tienen hambre y sed de justicia… los que oyen
las
enseñanzas de Jesús, quien sigue llamándonos a la santidad,
a la
justicia integral, a la perfección cristiana… ellos serán saciados.
*Felices
los misericordiosos… los que tienen un corazón bueno
y
compasivo, para eliminar la miseria dolorosa que padecen
los
hermanos y hermanas de Jesús… ellos obtendrán misericordia.
*Felices
los limpios de corazón… que han renunciado a la riqueza,
porque no se puede servir a Dios y al dinero… ellos
verán a Dios.
*Felices
los que trabajan por la paz… donde hay corrupción
ponen
verdad, donde hay violencia ponen vida, donde hay opresión
ponen
justicia… ellos serán reconocidos como hijos de Dios.
*Felices
los que sufren persecución por causa de la justicia…
por
seguir fielmente a Jesús de Nazaret, y -como Él- hacer el bien,
dar de
comer, sanar a los enfermos… de ellos es el Reino de Dios.
El juicio de las naciones
Jesús no juzga ni condena, solo separa a los buenos de los malos.
Cada uno se salva o se condena por lo que hizo o ha dejado de hacer
-durante su vida terrenal- por los hermanos de Jesús (Mt 25,31-46).
*Tengo
hambre. Había un hombre rico, que
se vestía con ropa fina,
y todos los días ofrecía espléndidos banquetes.
Había también un pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas,
y se sentaba en el suelo a la puerta de la casa del rico.
Ansiaba saciar su hambre con lo que caía de la mesa del rico.
(Lc 16,19-31). Señor, ¿cuándo te vimos hambriento?
*Tengo
sed. Cualquiera que les dé a
ustedes aunque solo sea
un vaso de agua por ser ustedes de Cristo, les aseguro que tendrá
su recompensa (Mc 9,41). Señor, ¿cuándo te vimos sediento?
*Soy
forastero. José se levanta, toma
al niño y a su madre, y sale
con ellos de noche hacia Egipto; donde permanecen hasta que murió
Herodes (Mt 2,13-15). Señor, ¿cuándo te vimos emigrante?
*Estoy
desnudo. Hermanos, ¿de qué le
sirve a uno decir que tiene fe,
si no tiene obras? ¿Acaso le puede salvar la fe? Si un hermano
o hermana están desnudos y no tienen nada para comer,
y uno de ustedes les dice: Que les vaya bien, abríguense y coman
todo lo que quieran; sin darles lo que necesitan, ¿de qué sirve?
La fe sin obras está completamente muerta (Stgo 2,14-17).
Señor, ¿cuándo te vimos desnudo?
*Estoy
enfermo. Un hombre que va de
Jerusalén a Jericó es asaltado
por unos bandidos, le desnudan, le golpean y se van dejándolo
medio muerto. Por casualidad, un sacerdote va por el mismo camino
al verlo, da un rodeo y sigue adelante. Lo mismo hace un levita,
llega a ese lugar, lo ve, da un rodeo y se va de largo (Lc 10,25-37).
Señor, ¿cuándo te vimos enfermo?
*Estoy
encarcelado. Herodes ha mandado
arrestar a Juan
y le ha encarcelado, por instigación de Herodías,
esposa de su hermano Felipe, con la que se ha casado.
Juan dice a Herodes: No debes tener como mujer a la esposa
de tu hermano. Por eso, Herodías odia a Juan y quiere matarlo.
(Mc 6,17-18). Señor, ¿cuándo te vimos encarcelado?
Bienaventuranzas en
el libro del Apocalipsis
*Felices los que leen y escuchan este
mensaje profético… (1,3).
*Felices, desde
ahora, los que mueren fieles
al Señor… (14,13).
*Felices los que están vigilantes con
el vestido puesto… (16,15).
*Felices los invitados al
banquete de bodas del Cordero… (19,9).
*Felices los que participan en
la primera resurrección… (20,6).
*Felices los que practican estas
palabras proféticas… (22,7).
*Felices los que lavan sus
ropas para participar de la Vida…(22,14).
Ellos lavan sus ropas en la sangre del Cordero (7,14). J. Castillo A

Ex 22,20-26; Sal 17,2-4.47.51; 1 Tes 1,5c-10; Mt 22,34-40
