viernes, 1 de junio de 2018

Pan partido para un mundo nuevo

Cuerpo y Sangre de Cristo, ciclo B
Ex 24,3-8  -  Heb 9,11-15  -  Mc 14,12-26

   En una catequesis sobre la Santa Misa, el Papa Francisco pregunta:
¿Cuánto tengo que pagar para que digan el nombre de mi familia?
Y el mismo Papa responde: ¡Nada! ¿Lo han entendido? ¡Nada!
La Misa no se paga, es el sacrificio de Cristo que es gratuito…
Si quieres hacer una oferta, hazla, pero no se paga (7, marzo, 2018).
   Den gratis -dice Jesús- lo que han recibido gratuitamente (Mt 10,8).
  
Jesús tiene compasión de la gente
   Jesús, al ver a aquella multitud de cinco mil personas,
se compadece, ,pues son como ovejas sin pastor; y se pone a enseñar.
   Como ya era tarde, sus discípulos se acercan y le dicen: Despídelos.
Pero Jesús no piensa así y les responde: Denles ustedes de comer…
   Los gestos de  partir los panes se asemejan a la Última Cena:
Toma los cinco panes y los dos pescados, mira al cielo, bendice,
parte los panes, y los da a sus discípulos para que los sirvan.
Reparte también los pescados. Todos comen… (Mc 6,30-44).
   En otra ocasión, Jesús ve a unas cuatro mil personas,
llama a sus discípulos para decirles: Tengo compasión de esta gente,
ya son tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
Si los despido a casa en ayunas, desfallecerán por el camino…
   Después, Jesús ordena a la gente sentarse en el suelo,
y, una vez más, realiza la fracción del pan con sabor eucarístico:
Toma los siete panes, da gracias a Dios, los parte,
y se los da a sus discípulos para que los sirvan a la gente.
También bendice los pescados y manda que los sirvan.
Todos comieron hasta quedar satisfechos (Mc 8,1-10).
   Hoy, ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia:
-a los adornos superfluos de los templos,
-ni a los objetos preciosos del culto divino.
Al contrario, podría ser obligatorio vender esos bienes,
para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello (SRS, 31).

Jesús dice: Tomen y coman, tomen y beban
   Las autoridades religiosas conspiran para detener y matar a Jesús.
Lamentablemente, Judas Iscariote le traiciona por dinero,
y -durante la Cena- comparte el pan de Jesús… (Mc 14,10s. 18ss).
   En este ambiente de miedo y traición, Jesús celebra la Cena Pascual,
recordando la liberación de su pueblo de la esclavitud de Egipto.
*Jesús toma el pan, lo bendice, lo parte y se lo da a sus discípulos.
   Cuando Jesús y sus discípulos llegan a la casa, se sientan a la mesa.
Mientras comen, Jesús toma el pan, pronuncia la bendición,
lo parte, y se lo da, diciendo: Tomen, esto es mi cuerpo.
   El gesto de tomar un trozo de pan y repartirlo entre todos,
expresa la propia vida de Jesús, que pasó haciendo el bien,
y sanando a los enfermas, porque Dios estaba con Él (Hch 10, 38).
   Comunión no es recibir “algo”… Es unirnos-con el mismo Jesús,
que nos sigue diciendo: Ejemplo les he dado… hagan lo mismo.
*Jesús toma la copa, agradece, se la da y todos beben. Y les dice:
Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos.
   Jesús les da la copa sin decir nada… y todos beben de ella.
Después que sus discípulos bebieron el vino, Jesús les dice:
Esta  es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos.
(Este relato es propio de Marcos, su evangelio es el más antiguo).
   Recordemos que para los judíos la sangre es la vida.
En consecuencia, cuando Jesús dice: sangre derramada por todos,
nos está diciendo que debemos seguirle y comprometernos como Él.
   Por eso, hoy, no basta oír misa entera los domingos y días festivos.
Hace falta  identificarnos con la persona de Jesús,
que se entregó por todos, preferentemente, por sus hermanos pobres.
Al respecto, San Juan Crisóstomo (349-407) dice lo siguiente:
¿Deseas honrar el Cuerpo de Cristo?
No lo desprecies cuando lo contemples desnudo en los pobres,
ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda,
si al salir lo abandonas en su frío y desnudez.
Porque el mismo que dijo: Esto es mi cuerpo,
y con su palabra llevó a realidad lo que decía,
afirmó también: Tuve hambre y no me dieron de comer.
Y añade: Lo que no hicieron a una de estas personas más humildes,
dejaron de hacerlo conmigo mismo (Homilía 50, sobre San Mateo).
J. Castillo A.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Padre, Hijo y Espíritu Santo

Santísima Trinidad, ciclo B
Dt 4,32-40  -  Rom 8,14-17  -  Mt 28,16-20

   El texto de  san Mateo, escrito entre los años 80 y 90, nos presenta
la misión que Jesús confía a sus discípulos, de ayer y de hoy.
*Así como Jesús inicia el anuncio del Reino, desde Galilea (Mt 4,12),
también sus seguidores debemos hacerlo desde los marginados.
*Se narra la importancia del bautismo… y el anuncio del Evangelio.
*Jesús no nos deja huérfanos, Él está con nosotros todos los días.

Hagan que todos los pueblos sean mis discípulos
   Cuando Jesús dice a sus discípulos: Se me ha dado pleno poder,
no se trata de un poder (autoridad) para dominar, sino para servir.
Este poder para servir ya fue reconocido por personas sencillas,
quienes, al presenciar la curación de un paralítico,
alaban a Dios que ha dado tal poder a los hombres (Mt 9,1-8).
Recordemos también las palabras de Jesús contra toda ambición:
Quien entre ustedes quiere ser grande, debe servir a los demás,
y el que quiere ser el primero, deberá ser esclavo de los demás.
Lo mismo que el Hijo del hombre que no vino para que le sirvan,
sino para servir y para dar su vida… (Mt 20,25ss).
   Ahora bien, la misión que Jesús confía a sus discípulos/as,
consiste en que todos los hombres y mujeres del mundo,
se hagan seguidores de Jesús, de sus enseñanzas y de sus obras.
No se trata de adoctrinar, sino de anunciar el Reino de Dios,
para vivir como hijos del Padre (filiación),
y como hermanos entre nosotros (fraternidad).
   Es el mismo Jesús quien nos enseñó la oración del Padre nuestro,
pues al ser sus hijos adoptivos, le decimos Abbá, Padre (2ª lectura).
Y al ser hermanos entre nosotros, no debe faltar el pan de cada día;
ojalá sigamos el ejemplo de nuestros hermanos mayores en la fe:
Entre ellos no había pobres, pues los que tenían campos o casas,
los vendían y entregaban el dinero a los apóstoles,
quienes repartían a cada uno según su necesidad (Hch 4,32ss).

Bautícenlos… y anuncien el Evangelio
   Después que Jesús fue bautizado con su pueblo, en el río Jordán,
el Espíritu Santo desciende sobre Él, y la voz del Padre dice:
Éste es mi Hijo amado, a quien he elegido (Mt 3,13-17).
   Tratándose de nuestro bautismo, la fórmula del texto griego es:
Bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
No olvidemos: que el ser humano es imagen de Dios (Gen 1,26),
y que el templo de Dios es santo y ese templo somos nosotros (1Cor 3).
   Jesús que enseña con autoridad y no como los escribas (Mt 7,29),
nos pide seguir su ejemplo: anunciar la Buena Noticia del Reino,
y sanar toda clase de enfermedades y dolencias (Mt 9,35): 
*Discurso del monte (5.1-7,29). Empieza con las bienaventuranzas,
que viene a ser un verdadero programa para los discípulos de Jesús.
*Discurso de instrucción a los doce apóstoles (10.1-11,1).
*Discurso sobre el Reino de los cielos, en siete parábolas (13,1-52).
*Discurso sobre la vida de la comunidad (18,1-35).
*Discurso sobre el fin de los tiempos (24,1-25,46). Al respecto,
tengamos presente las palabras de Jesús, el Hijo del hombre:
Lo que hicieron a mis hermanos insignificantes, me lo hicieron a mí.

Yo estoy con ustedes
   La presencia de Jesús entre nosotros, atraviesa el texto de Mateo.
*Refiriéndose al nacimiento de Jesús, Mateo cita a Isaías que dice:
La virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel,
que significa: Dios con nosotros (Mt 1,22s, cf. Is 7,14).
Al pronunciar este nombre, los cristianos creemos que Dios Padre
nos acompaña y salva en su Hijo Jesús (que significa: Dios Salva).
*En el discurso sobre la vida de la comunidad,
Jesús nos sigue diciendo: Donde dos o tres se reúnen en mi nombre,
yo estoy allí, en medio de ellos (Mt 18,20).
*Creemos que Jesús está con nosotros en la Eucaristía (Mt 26,26ss).
Nosotros al participar en la Misa, ¿nos reunimos en su nombre?
*Tampoco debemos olvidar que Jesús está con nosotros,
en sus hermanos que necesitan ayuda y solidaridad (Mt 25,31ss):
La Iglesia reconoce en los pobres la imagen de su Fundador pobre…
y procura servir en ellos a Cristo (Concilio Vaticano II, GS, n.8).
*Hoy, en medio de tantos problemas, no perdamos la esperanza,
pues Jesús está con nosotros, hasta el fin del mundo (Mt 28).
J. Castillo A.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Ven, Espíritu Santo

Pentecostés, ciclo B
Hch 2,1-11  -  1Cor 12,3-13  -  Jn 20,19-23

   Ante tanta corrupción, no podemos permanecer ciegos ni mudos.
Gritemos; ¡Ven Espíritu Santo!, lava lo que está manchado…
riega los corazones áridos…cambia a los mutilados por el egoísmo…
dirige a los que están extraviados…sana a los que están enfermos…
   ¡Ven Espíritu Santo!, Padre de los pobres, acrecienta en nosotros:
santidad y gracia… amor y vida… verdad y libertad… justicia y paz.
para que -con palabras y obras- seamos verdaderos  testigos de Jesús.

Los discípulos están en una casa con las puertas cerradas
  El evangelio de Juan narra (a fines del s. I y de una manera sencilla),
la experiencia que tienen los cristianos y cristianas de esa época,
quienes están reunidos en una casa, pero Jesús no está con ellos.
   Su ausencia es motivo de tristeza, ya no pueden oír sus enseñanzas,
ni ver las obras que hacía en favor de las personas despreciadas;
por eso, se encuentran con las puertas cerradas, no quieren salir.
   Además, el texto dice (simbólicamente) que está anocheciendo,
es decir, la oscuridad y las tinieblas han invadido sus corazones;
porque tienen miedo a ser ejecutados, como lo fue el Profeta Jesús.
   Hoy, pocos ricos tienen miedo a perder sus privilegios económicos,
mientras una multitud de personas, cargan el peso de la miseria:
Comprobamos como el más devastador y humillante flagelo,
la situación de inhumana pobreza en que viven millones de (personas)
expresada por ejemplo en: -mortalidad infantil,
-falta de vivienda adecuada, -problemas de salud, -desnutrición,
-salarios de hambre, -desempleo y subempleo, -inestabilidad laboral,
-migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc. (DP, n.28-29).
   ¿Qué debemos hacer?... Fortalecidos por el Espíritu Santo,
practicar las enseñanzas y obras de Jesús,  para que todos pasemos:
de condiciones de vida menos humanas… (encerrarse en el egoísmo),
a condiciones más humanas… (Paulo VI, PP, 1967, n.21-22).
Solo así, viviremos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros.

La paz esté con ustedes
   Jesús resucitado se presenta en medio de sus discípulos,
y les pide continuar con la misión que el Padre le confió, diciéndoles:
*La paz esté con ustedes… Yo también los envío a ustedes.
Aunque fue juzgado y asesinado injustamente, Jesús anuncia la paz.
Siguiendo su ejemplo, los cristianos debemos abrir las puertas, salir,
y anunciar justicia y paz donde hay corrupción, violencia, muerte…
Al entrar en una casa digan primero: Paz para esta casa (Lc 10,5).
*Miren mis manos, miren mi costado. Al mostrar sus cicatrices,
Jesús nos anima a no tener miedo al sufrimiento, ni a la muerte:
En el mundo, ustedes tendrán que sufrir,
pero tengan valor, yo he vencido al mundo (Jn 16,33; cf. Lc 12,4).
*Reciban el Espíritu Santo. Al respecto, escuchemos a Pablo VI:
El Espíritu es quien, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia,
actúa en cada evangelizador que se deja conducir por Él;
y pone en sus labios las palabras que por sí solo no podría hallar,
predisponiendo también el alma del que escucha para hacerla abierta
y acogedora de la Buena Nueva y del Reino anunciado (EN, n.75).
*Perdonen… Sobre la reconciliación, Jesús nos sigue diciendo:
Si al presentar tu ofrenda, recuerdas que tu hermano tiene una queja,
deja tu ofrenda y ve primero a reconciliarte con tu hermano;
y luego vuelves para presentar tu ofrenda (Mt 5,23s).

Oímos las maravillas de Dios en nuestras propias lenguas
   Hoy, ya no se trata solamente de dialogar con las culturas nativas.
Se nos presentan nuevos desafíos: la cultura técnico-industrial…
la cultura juvenil… la cultura urbana, suburbana, minera… etc.
    Así como los discípulos de Jesús, guiados por el Espíritu Santo,
encuentran el lenguaje adecuado para anunciar el Evangelio de Jesús;
también nosotros, acerquémonos a las diversas culturas de hoy:
descalzos… (Ex 3,5);  y en silencio… (oír primero y anunciar después).
No hay culturas superiores o inferiores, sino culturas diferentes.
Tampoco se trata de usar un solo idioma (como sucedió con el latín),
sino que cada uno oiga las maravillas de Dios en su propio idioma.
   Para hacer realidad todo esto, no basta buena voluntad, necesitamos:
formación teológica y pastoral… respetar las diversas culturas…
saber discernir para: asumir los auténticos valores y, también,
purificar los aspectos negativos presentes en todas las culturas.
J. Castillo A.

martes, 15 de mayo de 2018

San Isidro labrador (15 de Mayo)


San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV, junto a San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, aunque la bula de canonización no fue publicada hasta 1724 por Benedicto XIII. Fue declarado patrono de los agricultores españoles por Juan XXIII en bula del año 1960. (Wikipedia, Isidro labrador)

Llama la atención la mención de san Isidro entre santos tan ilustres; ¿qué hace san Isidro –aldeano, analfabeto, peón agrícola- entre esos buques insignia de la santidad?: San Felipe Neri, italiano caracterizado por su dedicación a los más indigentes; santo que fundo la “cofradía de los pobres” para ocuparse de los convalecientes y peregrinos; santa Teresa de Jesús: viajera, fundadora, doctora de la Iglesia, figura clave en la literatura española, reformadora del Carmelo; san Ignacio de Loyola, de rica familia vizcaína, educado en la corte, dotado de fuerte personalidad y fundador de la compañía de Jesús, santo con una proyección universal indiscutible, y san Francisco Javier, navarro de familia noble, estudios universitarios en París, captado por san Ignacio para su obra y misionero incansable en la India, fallecido en la India y con las miras puesta en la evangelización de China.

¿Tiene mucho que ver san Isidro con ellos? ¿No parece insignificante su personalidad de labriego aldeano? Pues sí y no. Es insignificante la vida de san Isidro si por mérito cristiano entendemos el pasar por la vida haciendo ruído; porque san Isidro pasó en silencio para las instituciones religiosas y sociales de su tiempo, sin escribir ninguna página gloriosa de la historia de la Iglesia, se limitó a “hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”, según el decir atribuido a santa Teresa.  No es insignificante la vida de san Isidro si entendemos que sí tuvo significado para los que le conocieron; su santidad no está hecha de “recomendaciones” sino de trabajo diario, de constancia en el servicio a Dios y a los vecinos. No es que los otros fueran “santos recomendados”, pero en cierto modo sí fueron más propensos por su origen y grandes obras a ser reconocidos como tales, algo inconcebible en san Isidro.

No obstante las distancias, en cierto modo, por lo que toca a la santidad, san Isidro se equipara a los santos mencionados:

a) No hubo de renunciar a su riqueza para dedicarse a los pobres como san Felipe Neri, nacido en Florencia, de padre notario y familia dedicada a los negocios. San Isidro fue pobre desde su nacimiento, con el estigma que eso suponía en el tiempo que le tocó vivir; por su origen pobre no tuvo que renunciar a su riqueza y posición, pero sí que hubo de abrazar la pobreza y la humildad como virtudes.

b) No fue san Isidro reformador de ninguna orden religiosa, como santa Teresa de Jesús, ni sus escritos místicos le valieron el reconocimiento de autor literario de renombre y doctor de la Iglesia. San Isidro era un simple laico, que no reformó ninguna institución eclesial, pero sí reformó su vida a la luz del evangelio de Jesús; su palabra y sus escritos fueron el silencio, el ocultamiento y la desconsideración de no saber siquiera escribir. Si la santa del Carmelo decía que “entre los pucheros también anda Dios”, san Isidro, con su sencilla espiritualidad de labriego, nos dice que entre arados, siembras, cosechas, eras y graneros, también Dios se mueve.
 
c) Tampoco fue san Isidro, como san Ignacio de Loyola, fundador de una sociedad de renombre universal como son los Jesuitas (Societatis Iesus), que tantos y tan grandes servicios han prestado a la Iglesia y que han aportado tantos mártires al santoral. Lo único que fundó san Isidro fue una familia cristiana con su mujer, santa María de la Cabeza; y educó a su hijo tan cristianamente que también es un santo venerado: san Illán. A los ojos de Dios lo importante es llevar adelante la vocación a la que hemos sido llamados, sea esta de proyección universal, local o familiar. “Al atardecer de la vida -decía san Juan de la Cruz- te examinarán del amor” que has tenido, no de las grandes obras eclesiales, sociales o políticas que haya realizado tu persona. Con san Ignacio de Loyola, y antes, ya que es anterior en el tiempo, san Isidro respondió con generosidad al objetivo del santo fundador de los jesuitas: hacerlo todo para mayor gloria de Dios (Ad maioren Dei Gloria).

 
d) Digamos finalmente que san Isidro no estudió en la universidad de París, aprendiendo de los grandes maestros de teología del momento, ni viajó muy lejos como hizo san Francisco Javier, patrono de las misiones. No, la universidad de san Isidro fue el campo, la observación de la naturaleza y la escucha de la predicación evangélica en su parroquia, su escuela fue su propia vida leída a la luz del evangelio. No fue “misionero” si por ello entendemos a quien deja casa, familia, tierra, y parte a lugares lejanos a anunciar el evangelio; pero sí que lo fué, porque la misión empieza por la propia casa y el lugar donde se vive y trabaja; con su palabra y vida ejemplar san Isidro misionó, llevó la “buena noticia” de Dios a los suyos y a sus vecinos. Su fama de santidad da testimonio de ésto. No se extendió la veneración a su persona por las artes publicitarias de sus hijos de fundación; fueron sus vecinos, gente tan pobre e inculta como él, los que se hicieron lenguas de su fe y bonhomía; sin esa propaganda de boca a boca san Isidro sería hoy un total desconocido.

Por tanto, tenemos ante nosotros a un santo poco aristócrata, tal vez considerado en su época no muy digno de recibir el título de santo, un personaje sin renombre y alta consideración familiar, poco intelectual y de poca actividad reformadora y fundadora; pero no cabe duda de que en san Isidro tenemos hoy, como sus vecinos lo tuvieron en su día, a un santo de gran humanidad.

No fue por tanto un despropósito que el papa Gregorio XV elevara a los altares a este santo junto con esos otros que hemos comentado y cuya sola mención traen a la memoria heroicas hazañas humanas y grandes éxitos pastorales. Entre ellos san Isidro nos sirve para equilibrar la balanza y hacernos comprender más llanamente lo que dice el concilio Vaticano II: «todos los fieles cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre» (Lumen gentium, 11. c). Todos estamos llamados a la santidad, cada uno en su propio estado, en su actual situación familiar, laboral y social. San Isidro, como otros santos de más renombre, respondió generosamente a esa llamada universal a la santidad.
 
Casto Acedo Gómez. Mayo 2018.  parroquiasanantonio@gmail.com.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Anuncien la Buena Noticia del Reino

Ascensión del Señor, ciclo B
Hch 1,1-11  -  Ef 4,1-13  -  Mc 16,15-20

   El texto de Marcos (16,9-20) fue añadido a mediados del siglo II,
y la Ascensión de Jesús que celebramos hoy, se remonta al siglo IV.
   El relato de la Ascensión no debemos tomarlo al pie de la letra.
Como todo texto bíblico, trata de comunicar un mensaje religioso…
y marca un momento decisivo en la vida de Jesús y de sus discípulos.
  
La persona de Jesús es Buena Noticia
   Recordemos que el evangelista Marcos empieza su texto, diciendo:
Comienza la Buena Noticia (Evangelio) de Jesucristo, Hijo de Dios.
Luego narra el bautismo de Jesús…y el inicio de su misión en Galilea,
donde anuncia a la gente: Conviértanse y crean en la Buena Noticia.
   Buena Noticia es el mismo Jesús que no solo enseña con autoridad,
sino que sana a los enfermos… da de comer a los hambrientos…
alaba la fe de los paganos… acaricia y bendice a los niños…
en una palabra, despierta esperanza entre los pobres marginados.
   Mientras la gente sencilla alaba a Dios por las obras de Jesús,
las autoridades políticas y religiosas buscan matarlo (Mc 3,6).
¿Sus enseñanzas y obras tendrán continuidad o pasarán al olvido?
   Al respecto, refiriéndose a su Ascensión, Jesús dice a sus discípulos:
Les digo la verdad, es mejor para ustedes que yo me vaya.
Si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor (el Espíritu Santo),
pero si me voy, yo lo enviaré a ustedes (Jn 16,5-7).
   Es normal que su ausencia causa tristeza entre sus seguidores,
pero solo así, ellos anunciarán el Evangelio…sobre todo a los pobres.
Esto vale para nosotros, como dice Francisco (Bula MV, 11 abr 2015):
Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo,
las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad…
Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros
para que sientan el calor de nuestra presencia, amistad y fraternidad.
Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera
de la indiferencia que suele… esconder la hipocresía y el egoísmo.

El que cree y se bautice se salvará
   Actualmente, hay creyentes que viven su fe de una manera infantil,
pues, al no actuar en conciencia ni ejercer su propia libertad,
esperan que la autoridad religiosa les diga lo que deben creer y hacer.
   Al respecto, reflexionemos en el siguiente texto del Vaticano II:
Dios tiene en cuenta la dignidad del ser humano  que Él mismo creó,
y que debe regirse por su propia determinación y usar de libertad…
Cristo atrajo e invitó pacientemente a sus discípulos.
Cierto que apoyó y confirmó con milagros su predicación,
para suscitar y afianzar la fe de sus oyentes; pero no para forzarlos…
Dio testimonio de la verdad, pero no la quiso imponer por la fuerza.
Pues su Reino no se defiende con la violencia,
sino que se establece dando testimonio de la verdad…
La Iglesia reconoce y promueve la libertad religiosa,
como (don) conforme a la dignidad humana y a la revelación de Dios. 
(Declaración sobre la Libertad Religiosa, DH, nº 11-12).   

Los discípulos y discípulas anuncian la Buena Noticia
   Para que esta Buena Noticia del Reino llegue a toda la humanidad,
Jesús busca seguidores que se identifiquen con su proyecto (Mc 3).
   Entre estos seguidores hay también un grupo de mujeres:
Ellas, cuando Jesús estaba en Galilea, le habían seguido y servido;
y otras muchas que habían subido con Él a Jerusalén (Mc 15,41).
   A tres de ellas -María Magdalena, María de Santiago y Salomé-
un joven vestido con un hábito blanco les anuncia esta Buena Noticia:
No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado.
No está aquí, resucitó… Vayan y digan a sus discípulos y a Pedro:
que irá delante de ellos a Galilea. Allí lo verán (Mc 16,5-7).
   Con la Ascensión se abre un tiempo nuevo para sus seguidores/as:
*Pedro y Juan proclaman la resurrección de Jesús y son arrestados.
*El diácono Esteban lleno -del Espíritu Santo- habla con sabiduría,
  sin embargo, es calumniado y muere apedreado fuera de la ciudad.
*En Samaría, el diácono Felipe sana a enfermos y anuncia a Jesús.
*En Antioquía, el Espíritu Santo y la comunidad cristiana
  separan a Pablo y Bernabé, para una misión entre los paganos.
*La diaconisa Febe goza de autoridad en la comunidad de Sencreas.
*En Corinto, la comunidad se reúne en casa de Aquila y Prisca… 
Santa María, madre de Jesús, ruega por nuestras madres
J. Castillo A.