miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un mundo nuevo es posible


Domingo XXXIII, Tiempo Ordinario, ciclo B
Dn 12,1-3   -   Heb 10,11-18   -   Mc 13,24-32

El que se mantiene firme, se salvará
Jesús, por anunciar el Reino de Dios y su justicia fue perseguido,
por las autoridades políticas y religiosas, hasta morir crucificado.
Sus discípulos tendrán que recorrer el mismo camino,
pues ellos no están por encima de su Maestro… (Mt 10,24-25).
Ahora bien, según el capítulo 13 del Evangelio de Marcos,
los primeros cristianos por anunciar las enseñanzas y obras de Jesús,
tuvieron serios problemas: externos e internos a la misma comunidad.
*Con relación al imperio romano: muchos cristianos eran llevados
ante los gobernadores y reyes para dar testimonio de su fe;
además, sus casas y propiedades eran allanados.
*Con relación a los judíos: eran interrogados en sus tribunales
y también eran azotados en las sinagogas.
En una palabra, los cristianos eran odiados por causa de Jesús.
*Uno de los problemas que había al interior de la misma comunidad
eran los falsos líderes y los falsos discípulos.
*En medio de estas tribulaciones los cristianos se mantenían firmes,
porque el Espíritu Santo estaba y hablaba en ellos y, además,
la presencia gloriosa del Hijo del Hombre los acompañaba.
Teniendo presente el testimonio de estos hermanos mayores en la fe,
siglos más tarde San Juan Crisóstomo (350-407) dirá lo siguiente:
Muchas son las olas que nos ponen en peligro y una gran tempestad
nos amenaza. Sin embargo, no tememos ser sumergidos
porque permanecemos de pie sobre la roca…
Díganme, ¿qué podemos temer? -¿La muerte?
Para mí, la vida es Cristo y una ganancia el morir.
-¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
-¿La confiscación de los bienes? Sin nada venimos al mundo
y sin nada nos iremos (Homilía antes de partir al exilio).

Verán al Hijo del Hombre
Después de haber ingresado a Jerusalén, Jesús va al templo,
donde expulsa a los comerciantes y cambistas, pues aquel templo
ya no es un lugar de oración y de encuentro con el Padre Bueno,
sino que se ha convertido en una cueva de ladrones.
Más tarde, llama la atención de sus discípulos sobre la hipocresía
de los maestros de la ley que devoran los bienes de las viudas,
con el pretexto de hacer largas oraciones. En este contexto,
refiriéndose a ese templo y a las ceremonias que allí se realizaban,
Jesús dijo: No quedará piedra sobre piedra, todo será destruido.
Esta destrucción es el inicio de un mundo nuevo donde habrá justicia.
En adelante, los cristianos anunciarán con el testimonio de sus vidas,
la Buena Noticia de Jesús: Hijo de DiosHijo del Hombre
Y, justamente, en el Evangelio de hoy leemos la siguiente frase:
Verán llegar al Hijo del Hombre… reunirá a sus elegidos...
Hijo del Hombre significa que Jesús es verdadero ser humano.
Este título es utilizado por Jesús en muchas ocasiones y solo por Él.
*Estando en Cafarnaún, le traen a un paralítico. Jesús, al ver la fe de
ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Y como los maestros de la ley se ponen a murmurar, Jesús les dice:
El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados...
*A los fariseos, observantes del descanso del sábado, Jesús les dice:
El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
Por esto, el Hijo del Hombre es también Señor del sábado.
*Al anunciar por tercera vez su pasión, muerte y resurrección,
Jesús dice a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado
a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley,
le condenarán a muerte y le entregarán a los paganos.
Se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le darán muerte;
pero tres días después resucitará.
Pues bien, desde el momento que Dios viene a nosotros en la persona
de Jesús: Hijo de Dios e Hijo del Hombre; desde entonces,
el Hijo del Hombre, presente en sus hermanos pobres (Mt 25,31-46),
es el camino que nos conduce a Dios, Padre misericordioso.
Con mucha razón, San Ireneo (130-200) dijo lo siguiente:
La gloria de Dios consiste en que el hombre viva.
J. Castillo A.           

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mujer... Viuda... Pobre...


Domingo XXXII, Tiempo Ordinario, ciclo B
1Re 17,10-16  -  Heb 9,24-28  -  Mc 12,38-44

¡Cuidado con los maestros de la ley!
Cuando Jesús comenzó a enseñar en la sinagoga de Cafarnaún,
la gente se admiraba de su enseñanza, porque lo hacía con autoridad
y no como los maestros de la ley (Mc 1,22).
Estos maestros de la ley, llamados también escribas, doctores, letrados;
eran especialistas en el conocimiento y aplicación de la Ley de Dios.
Sin embargo -salvo raras excepciones- ellos y los fariseos
eran hipócritas porque enseñaban una cosa y hacían otra (Mt 23,1-3).
Pues bien, Jesús estando en Jerusalén denuncia una vez más
a los maestros de la ley por ser: arrogantes, corruptos, estafadores…
-Ellos andan con lujosos vestidos para diferenciarse de los demás.
-Buscan los saludos para ser reconocidos como superiores.
-Ocupan los primeros asientos en la sinagoga para ser visto por todos.
-Con su presencia en banquetes, aprueban las injusticias de los ricos.
-Y el peor delito que cometen es despojar de sus bienes
  a las viudas pobres, y para disimularlo hacen largas oraciones.
Ellos recibirán una sentencia más severa, dice Jesús.
Al respecto, recordemos lo siguiente: Quien obtiene ilegítimamente 
un lucro con el estipendio de la Misa, deber ser castigado
con una censura o con otra pena justa (CIC, n.1385, cf. n.947).

Muchos ricos dan de lo que les sobra
Hace veinte siglos, el emperador romano y sus legiones controlaban
el mundo entonces conocido, incluyendo el pequeño país de Palestina.
En Palestina, además, los terratenientes explotaban a los campesinos;
y los funcionarios de la religión -que tenían un corazón de piedra-
vivían ajenos al sufrimiento de su propia gente.
En Jerusalén, Jesús está sentado frente a las alcancías del templo
y observa cómo muchos ricos dan abundantes limosnas,
pero -como siempre- dan de lo que les sobra. Hoy sucede igual…
*¿Bastará recibir ciertas donaciones con los ojos vendados y decir:
no interesa de donde viene, lo que importa es cómo las invertimos?
*¿Se justifica amontonar riquezas para dar después lo que chorrea?:
Hoy vengo a decir que el chorreo (económico) ya es una realidad, 
ya comienza a llegar a los bolsillos de la gente (Lima, 28 julio 2005).
*¿Qué juicio merecen los empresarios que sobornan con una mano,
para obtener ganancias millonarias con la otra?:
A una empresa petrolera o empresa minera le resulta más barato
sobornar al gobierno -pagarle a alguien del gobierno un millón 
de dólares- que pagar el valor total del recurso natural 
-miles de millones de dólares-. De modo que, dándole dinero 
a un empleado del gobierno, con frecuencia de bajos ingresos, 
la empresa puede ahorrar cientos de millones de dólares. 
Si la responsabilidad del presidente ejecutivo de una empresa 
-frente a sus accionistas- es maximizar las ganancias, 
su obligación es hacer eso (Joseph Stiglitz. Lima, 18 dic. 2007).
Ante estas ‘costumbres perversas’ meditemos en el siguiente texto:
¡Oigan esto ustedes los ricos! ¡Lloren y griten por las desgracias 
que van a sufrir! Sus riquezas están podridas, sus ropas apolilladas,
su plata y su oro oxidados… (Santiago 5,1-6).

Esta pobre viuda ha dado todo lo que tenía
Una persona triplemente marginada por ser: mujer… viuda… y pobre,
se acerca a una de las trece alcancías y da dos monedas de poco valor.
Jesús, muy conmovido, llama a sus discípulos para que aprendan algo
que solo nos pueden enseñar las personas pobres, nadie más:
Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que todos los demás.
Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,
cuando un hombre pasa sed y agua nos da,
cuando el débil a su hermano fortalece:
Va Dios mismo en nuestro mismo caminar…
La viuda pobre ha dado al templo todo lo que tenía para vivir.
¿Y el templo y los funcionarios del culto, qué dan y qué hacen por
los preferidos de Dios: los forasteros, huérfanos y viudas? (Jer 7,1-7).
Si no se convierten, ese templo y religión serán destruidos (Mc 13,2).
La verdadera religión consiste en cuidar a los huérfanos y viudas,
y no mancharse con la corrupción de este mundo (Stgo 1,27).
J. Castillo A.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Lo importante es amar


Domingo XXXI, Tiempo Ordinario, ciclo B
Deut 6,2-6  -  Heb 7,23-28  -   Mc 12,28-34

El mandamiento más importante
Cuando Dios se aparece a Moisés, en una zarza ardiente, le dice:
He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus lamentos,
he bajado para liberarlo y llevarlo a una tierra nueva (Ex 3,7-10).
Camino a la tierra prometida, Dios hace una alianza con su pueblo:
Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo. Desde entonces, este pueblo
se compromete cumplir con los diez mandamientos (Ex 20,1-17).
En la época de Jesús, habían más de seiscientos preceptos o normas
que se debían observar, dejando de lado el mandamiento de Dios.
Por ejemplo: -el descanso del sábado (Mc 2,23-28;  3,1-6);
-comer con las manos impuras, es decir, sin lavárselas (Mc 7,1-5);
-dejar de lado el amor al padre y a la madre (Mc 7,8-13);
-no comer la carne de animales impuros (Mc 7,14-23);
-ir al templo de Jerusalén al menos una vez al año; etc.
Éstas y otras normas eran pesadas cargas para el pueblo (Mt 23,4).
Ahora bien, Jesús después de ingresar a la ciudad de Jerusalén:
-denuncia a los que convirtieron el templo y la religión en un negocio,
-desenmascara las intenciones homicidas de las autoridades religiosas,
-discute con fariseos y herodianos sobre el tributo del César,
  y con los saduceos sobre la resurrección (Mc 11,1 - 12,27).
En este contexto, un maestro de la Ley que había escuchado aquellas
discusiones y viendo que las respuestas de Jesús eran perfectas,
se acerca y le pregunta: ¿Cuál es el mandamiento más importante?
Jesús le responde a partir de dos textos de la Sagrada Escritura:
El más importante es: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas (Dt 6,4ss).
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lev 19,18.34).
Luego, Jesús añade: No hay mandamiento más importante que éstos.
¿Qué espacio ocupa Dios y el prójimo en nuestros corazones?

No estás lejos del Reino de Dios
El maestro de la Ley, que ha tomado distancia de los grupos religiosos,
se muestra totalmente de acuerdo con Jesús y reconoce que
el amor a Dios y al prójimo vale más que todos los sacrificios.
Es por eso que Jesús le dice: No estás lejos del Reino de Dios.
En efecto, Dios no acepta los sacrificios de los malvados
que privan a los pobres del pan que necesitan,
y niegan a su prójimo el justo salario (Eclo 34,18-22).
Refiriéndose al ayuno que Dios quiere, el profeta Isaías dice:
Romper las cadenas de las injusticias, dejar libres a los oprimidos,
compartir tu pan con el hambriento, acoger al pobre sin techo,
vestir al que veas desnudo, no despreocuparte de tu prójimo (Is 58).
¿En nuestras celebraciones religiosas vemos el rostro misericordioso
de Dios que ama a buenos y malos, y hace salir el sol para todos?
Los siguientes textos son el mejor comentario del Evangelio de hoy:
*Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero.
Si uno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso.
¿Puede amar a Dios a quien no ve, y no amar al hermano a quien ve?
El mandato que Jesucristo nos ha dado es el siguiente:
quien ama a Dios que ame también a su hermano (1Jn 4,19-21).
*El amor es paciente y servicial, no es envidioso ni busca aparentar,
no es orgulloso, ni actúa con bajeza, no busca su interés, ni se irrita,
sino que deja atrás las ofensas y las perdona,
nunca se alegra de la injusticia, y siempre se alegra de la verdad.
Todo lo aguanta y lo cree, todo lo espera y lo soporta (1Cor 13).
San Agustín (354-430) nos dice que para elevarnos hacia Dios
debemos utilizar dos alas: el amor a Dios y el amor a los hermanos.
Si quieres saber lo que vale tu amor, mira a dónde te conduce.
No les hemos dicho: no amen, sino no se aten a las cosas terrenales;
solo así amarán con toda libertad al Creador de todas las cosas.
Si tú te hallas muy atado a alguna cosa de este mundo,
es como si tuvieras goma en las alas, no eres capaz de volar.
Al contrario, si te encuentras desprendido de las cosas terrenales,
tus alas estarán libres de todo aquello que te paraliza, y tú tomarás
vuelo con la ayuda de dos mandamientos: el amor a Dios y el amor
a tu prójimo. ¿A dónde ir sino hacia Dios? Tú te remontas volando,
porque tú subes amando (Comentario al Salmo 121,1).  
J. Castillo A

miércoles, 24 de octubre de 2012

Ver y seguir a Jesús


Domingo XXX, Tiempo Ordinario, ciclo B
Jr 31,7-9  -  Heb 5,1-6  -  Mc 10,46-52

En Jericó, ciudad de las palmeras
En el camino que va de Jerusalén a Jericó un hombre es asaltado,
le roban todo lo que tiene, le hieren y lo dejan medio muerto.
Un sacerdote y un levita lo ven… no hacen nada… siguen su camino.
Estos funcionarios del templo tienen ojos pero no ven:
Si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad.
Pero un samaritano que va de viaje: lo ve, se compadece, se acerca,
cura sus heridas, lo lleva a un hotel y cuida de él (Lc 10,30-35).
En Jericó vive Zaqueo. Es jefe de los cobradores de impuestos
y muy rico. Despreciado como publicano-pecador, quiere ver a Jesús.
Después de acoger a Jesús en su casa, se levanta y le dice:
Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres,
y a quien he robado algo, le devolveré cuatro veces más (Lc 19,1-10).
El texto del Evangelio de hoy nos presenta el encuentro:
de Bartimeo, hijo de Timeo,  con Jesús, Hijo de David.
Este encuentro tiene lugar en el camino, a la salida de Jericó,
cuando Jesús, sus discípulos y una gran multitud van a Jerusalén.
Meditemos este texto teniendo presente nuestra situación actual.

A la orilla del camino
Bartimeo es hijo de Timeo, que significa: apreciado, valorado
Sin embargo es ciego, mendigo, y está sentado a la orilla del camino.
Es ciego, pero abriga la esperanza de recobrar la capacidad de ver.
Por eso, más adelante le suplicará a Jesús: Maestro, que pueda ver.
¡Cuánta falta nos hace tener aquella luz que ilumine nuestras vidas!
Está sentado, postrado al borde del camino, fuera de la ciudad.
Es la triste realidad de la actual exclusión social que afecta a millones
de hombres y mujeres, quienes además de ser explotados,
son excluidos y considerados como sobrantes y desechables (DA 65).
Pide limosna. Su vida depende de las monedas que caen en su manto.
¿Hasta cuándo sectores pobres de nuestra sociedad dependerán
de ciertos ‘proyectos paliativos’? ¿Se analizan las raíces del problema?
S. Juan Crisóstomo (335-394), en su sermón contra los usureros dice:
Tal vez des limosna. Pero, ¿de dónde la sacas, sino es de tus robos
crueles, de los sufrimientos, de las lágrimas, de los lamentos?
Si el pobre supiera de dónde viene tu limosna, lo rehusaría…
Cuando oye que Jesús pasa por aquel lugar, se pone a gritar:
¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!... Como ya dijeron:
Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad,
respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos…
El clamor pudo haber parecido sordo en ese entonces.
Ahora es claro, impetuoso y, en ocasiones, amenazante (DP, 87ss).
Nuestra devoción a Cristo crucificado no termina con una procesión.
Hace falta una Iglesia comprometida con los pobres y los crucificados.
Jesús se detiene. El profeta de Nazaret no puede seguir su camino,
como lo hicieron los funcionarios del templo de Jerusalén.
Los seguidores de Jesús tampoco pueden caminar tras Él,
sin oír los gritos, las quejas, los lamentos de los que sufren.
Por eso, hace que el grupo se detenga y les pide que llamen al ciego.
Ánimo -le dicen- levántate, te llama. El ciego deja su manto,
se levanta, se acerca a Jesús y le suplica: Maestro, que pueda ver.
Jesús le dice: Vete, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista.
Hoy hacen falta discípulos que actuando como Jesús puedan decir:
Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos quedan sanos,   
los sordos oyen, se anuncia la Buena Noticia a los pobres (Lc 7,22).
Después de recobrar la capacidad de ver, Bartimeo sigue a Jesús.
Recordemos que antes un hombre se aleja triste, porque era muy rico.
Bartimeo, en cambio, se despoja de su manto, el único bien que tiene:
es su abrigo para el frío y es su cobija para dormir (Ex 22,25-26).
Además, en ese manto recibía la limosna, pero ya no la necesita;
dejó atrás aquella sociedad donde unos pocos dominan y oprimen.
El 28 de octubre de 1958, Juan XXIII fue elegido Papa. En 1962,
se inició el Concilio Vaticano II que refiriéndose a los pobres dice:
La Iglesia abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad
humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren
la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar
sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo (LG, 8).
J. Castillo A.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Servir y dar vida


Domingo XXIX, Tiempo Ordinario (ciclo B)
Isaías 53,10-11  -  Hebreos 4,14-16  -  Marcos 10,35-45

¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?
Mientras sigue su camino a Jerusalén, Jesús reúne a los Doce
y les anuncia -por tercera vez- su pasión, muerte y resurrección.
Fue entonces cuando Santiago y Juan le piden: Maestro, concédenos
sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Jesús no les promete nada, solo les pregunta: ¿Pueden beber el cáliz 
que yo he de beber o recibir el bautismo que yo voy a recibir?
Beber el cáliz y recibir el bautismo son expresiones que se refieren
a la muerte en la cruz, el camino elegido por Jesús para dar vida.
*En la cena de despedida, Jesús toma el cáliz lleno de vino y dice:
Éste es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos.
Y en Getsemaní ruega al Padre diciendo: Aparta de mí este cáliz
*Sobre el bautismo, Jesús dice: He de recibir un bautismo, y ¡qué 
angustia siento hasta que se haya cumplido! (Lc 12,50;  cf. Rom 6,3).
Por ahora, Santiago y Juan responden: ¡Podemos! Pero, más tarde
comprenderán que los caminos de Dios son diferentes (Is 55,8).
Según el Evangelio de Marcos: Junto con Jesús crucificaron
a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda (15,27).
Santiago y Juan, pensando en la gloria y en el poder de este mundo,
no advierten que estos mismos poderes terrenales son los que matan
y los que eligen quién está a la derecha y a la izquierda de la cruz.
Ellos beberán el cáliz y serán bautizados, cuando sean perseguidos
-como Jesús- por las autoridades políticas y religiosas. Y así sucedió.
Dichas autoridades prohíben a Pedro y a Juan hablar y enseñar
en nombre de Jesús (Hch 4,1-22). También llaman a los apóstoles,
los azotan y les prohíben hablar en nombre de Jesús (Hch 5,17-42).
Más tarde, Herodes Agripa I persigue a los miembros de la Iglesia,
y hace degollar a Santiago, el hermano de Juan... (Hch 12,1-2).
Santiago y Juan son felices pues dieron su vida por la causa de Jesús:
Felices los que son perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5,10).

Entre ustedes no ha de ser así
Los otros diez, al oír esto, se enojan contra Santiago y Juan, porque
ellos también tienen sus intereses personales; y el seguimiento a Jesús
lo están convirtiendo en un camino para tener privilegios terrenales.
Jesús, como buen Maestro, aprovecha esta oportunidad para decirles:
*Ustedes saben que los gobernantes dominan y los grandes oprimen.
Haciendo un poco de historia, en aquella época el pueblo judío
estaba dominado, externamente, por el imperio romano;
e, internamente, por los terratenientes y los negociantes del templo.
En este contexto, los seguidores de Jesús deben ir contracorriente,
para acabar con ese cáncer político y religioso que oprime y tiraniza.
*A continuación Jesús añade: Entre ustedes no ha de ser así;  
el que quiera ser grande que se haga servidor de los demás.
Jesús busca introducir en este mundo una comunidad diferente,
donde queda suprimido todo tipo de dominio sobre los demás,
y donde la autoridad debe ser entendida y vivida como un servicio.
En la comunidad de Jesús la autoridad: -no es un premio por méritos
adquiridos, -ni el reconocimiento de una buena conducta,
-tampoco se otorga a quienes den garantías de guardar el orden.
La autoridad es un servicio y termina cuando se convierte en poder.
*Luego Jesús les habla con el testimonio de su propia vida:
El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida en rescate de todos.
Jamás debemos olvidar que Jesús, día tras día, fue entregando su vida
por una causa: hacer realidad entre nosotros el Reinado de Dios.
Desde entonces los seguidores de Jesús estamos llamados a dar vida.
-Dar vida es buscar primero el Reino de Dios y su justicia.
-Dar vida es hacer realidad una Iglesia pobre entre los pobres.
-Dar vida es acoger a los excluidos por la sociedad y la religión.
-Dar vida es defender los derechos de todos en especial de los pobres.
-Dar vida es rechazar el actual modelo neocolonialista y consumista.
-Dar vida es derramar nuestra sangre y morir por causa del Evangelio.
*En pocas palabras, el Vaticano II nos sigue desafiando al decir:
No impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Solo desea una cosa:
continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, 
quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar
y no para juzgar, para servir y no para ser servido (GS, n.3).
J. Castillo A.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Veinte siglos después


Domingo XXVIII, Tiempo Ordinario, ciclo B
Sabiduría 7,7-11    Hebreos 4,12-13    Marcos 10,17-30

¿Qué debemos hacer?
El autor del libro de Job presenta la situación inhumana de los pobres,
que son oprimidos y despojados de sus bienes por los ricos malvados.
Los malvados: -Cambian los linderos y apacientan ovejas robadas…
-Despojan de sus animales a los huérfanos y a las viudas…
-Apartan del camino a los pobres y los miserables se esconden…
-Arrancan del pecho de las viudas a sus hijos recién nacidos…
-Dan como garantía al hijo del pobre… (Job 24, cf. Eclo 34,18-22).
Los pobres: -Madrugan para buscar trabajo y pan para sus hijos…
-Pasan la noche desnudos, sin manto para protegerse del frío…
-Empapados por las lluvias se refugian en las rocas…
-Como animales de carga transportan el trigo y pasan hambre…
-Los moribundos gimen en la ciudad y los heridos piden socorro…
¿Algún día esos ricos malvados se convertirán y pedirán perdón?
¿Comprenderán que la Sabiduría vale más que el oro y la plata?
En pleno siglo XXI, la economía del mercado, la explotaciCn irracional,
la industrializaciCn salvaje y descontrolada… -Dejan destrucción,
e incluso muerte, en nuestra regiCn de América Latina y el Caribe…
-Privilegian el desmedido afán por la riqueza, por encima de la vida
de los personas y de los pueblos, y del respeto de la naturaleza…
-Con actitud egoísta destruyen nuestros bosques y la biodiversidad…
-Ponen en peligro la vida de millones de campesinos e indígenas,
 que son expulsados para vivir miserablemente en las ciudades…
-Contaminan el agua y el medio ambiente con desechos químicos….
-Convierten las zonas explotadas en inmensos desiertos (DA, n.473).
Pero, todos estos problemas se dan en países que se llaman católicos,
con Partidos políticos cristianos y Asociaciones patronales católicas.
Si sus miembros preguntaran: Maestro bueno, ¿qué debemos hacer?
Jesús volvería a decir: No mates… No cometas adulterio… No robes…
No mientas… No seas injusto… Honra a tu padre y a tu madre…
¿Ellos podrán responder: Maestro, todo eso lo estamos cumpliendo?

Seguir a Jesús pobre entre los pobres
Gracias al camino abierto por hermanos nuestros en la fe cristiana,
son muchísimos los que están comprometidos con los pobres, incluso
derramando su sangre por hacer realidad un mundo más fraterno.
*El Papa Juan XXIII (el 11 de sept. de 1962) y el Cardenal Lercaro
(el 6 de dic. 1962) hicieron hincapié sobre: La Iglesia de los pobres.
*El doc. de Medellín (1968) al hablar sobre: La pobreza de la Iglesia,
distingue:  -la pobreza como carencia de bienes que es un mal,
-la pobreza espiritual que es el tema de los pobres de Yavé, y
-la pobreza como compromiso que asume la condición de los pobres.
*En el doc. de Puebla (1979) se habla de la Opción preferencial
por los pobres y del potencial evangelizador de los pobres.
*Al inaugurar la IV Conferencia Episcopal de Santo Domingo (1992),
el Papa Juan Pablo II dijo: La Iglesia reafirma la opción preferencial
en favor de los pobres. Una opción no exclusiva ni excluyente
*El Papa Benedicto XVI en Aparecida (el año 2007), dijo: La opción 
preferencial por los pobres está implícito en la fe cristológica.
Sin embargo, como dijeron nuestros Obispos en Medellín: La Iglesia
experimenta la urgencia de traducir ese espíritu de pobreza en gestos,
actitudes y normas que la hagan un signo más lúcido y auténtico de
su Señor. La pobreza de tantos hermanos clama justicia, solidaridad, 
testimonio, compromiso, esfuerzo… Y, para ser consecuentes, añaden:
*Deseamos que nuestra habitación y estilo de vida sean modestos;
nuestro vestir, sencillo; nuestras obras e instituciones, funcionales
*Deseamos renunciar a títulos honoríficos propios de otra época…
*Con la ayuda del Pueblo de Dios esperamos superar el sistema
arancelario, reemplazándolo por otras formas de cooperación
económica, desligadas de la administración de los sacramentos…
*Alentamos a los que se sienten llamados a compartir la suerte
de los pobres, viviendo con ellos y aun trabajando con sus manos
*Queremos que nuestra Iglesia latinoamericana esté libre:
de ataduras temporales, de complicidad y de prestigio ambiguo…
*Así la Iglesia, continuadora de la obra de Cristo, presentará ante
el mundo signo claro e inequívoco de la pobreza de su Señor
Veinte siglos después, Jesús nos sigue interpelando y nos dice:
Anda, vende lo que tienes… Reparte el dinero a los pobres… 
Después, sígueme ¿Nos iremos tristes, porque somos ricos?
J. Castillo A.

¿Dios o el dinero? (Domingo 14 de Octubre)

Para leer las lecturas del XXVIII domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, clickar:


"La Palabra de Dios es viva y eficaz,
más tajante que espada de doble filo,
penetrante hasta el punto
donde se juntan alma y espíritu. …
Juzga los deseos e intenciones del corazón"
(Hb 4,12).

En prácticamente todas las celebraciones de la Iglesia, y sobre todo en la Eucaristía dominical,se parte la Palabra de Dios, es decir, se sirve como alimento. Porque la Palabra es "vida", "luz", sendero", "comida”. Toda vida que se precie de cristiana ha de tener una constante referencia y confrontación con la Palabra de Dios. Si no se discierne la vida a la luz de la Palabra se corre el riesgo de construir la propia espiritualidad sobre bases poco sólidas, sobre la palabra de los falsos profetas, o sobre el culto egoísta a uno mismo. ¿No ocurre así con la vida espiritual de muchos que se llaman devotos de tal o cual santo, al que acuden con sus peticiones y acciones de gracias, pero nunca escuchan la Palabra de Dios que el tal santo escuchó con fervor y vivió con apasionamiento? Hay que evitar caer en la relación con Dios basada en el monólogo complaciente, donde uno habla y se responde según sus propios criterios, huyendo de la dureza que a veces supone el diálogo con la Palabra de Dios; situarse ante ella es ponerse ante Dios, y entonces no valen ni autojustificaciones ni autocomplacencias.

El baño de la Palabra

Ser cristiano es ser configurados con Cristo, parecernos a Cristo. En el bautismo, dice san Pablo y toda la tradición cristiana, nos configuramos con Él. ¿Cómo?
-Ritualmente con la celebración del rito sacramental, con el baño del agua y el Espíritu.
-Mentalmente por el estudio, la reflexión, y la medicación-contemplación de la Palabra, hecha carne en Jesús; revelada en Jesús y su Evangelio del reino. Sumergiéndonos en la Palabra de Dios por la oración y la práctica de los sacramentos vamos permitiendo que la Palabra elimine todo lo que de ajeno a Dios hay en nosotros
-Existencialmente: No todo queda en un rito bautismal y una escucha y contemplación desencarnada; la configuración con Cristo en el bautismo es también una vocación, una llamada a moldear la propia vida según el modelo que tenemos en nuestro Señor. Con el baño de la Palabra, viviéndola, mojándonos en ella y con ella, vamos configurando nuestra manera de ser según el estilo de vida de Jesucristo.

Por tanto, la Palabraque nos debe envolver no es Palabra sólo oída, sino también vivida, practicada, cumplida. Si la Palabra no actúa en ti por la fe que pones en ella y no la exteriorizas con tus obras, no puedes experimentar la salvación (dicha, felicidad) que te viene por ella. "Dichosos los que escuchan la Palabrade Dios y la ponen en práctica" (Lc 11,27; cf 8,21). "La Palabra de Dios se hizo carne" (Jn 1,14) en Jesucristo, y por ello no puede entenderse desligada de la realidad. La Palabra de Dios, para quien ha puesto su fe en ella, es inconcebible desligada de su praxis, de su incorporación a las entrañas del ser humano y su acción social. Cuando la Palabracala en lo profundo, allí donde la voluntad del hombre ejercita su libertad, configura a la persona haciendo de ella "otro Cristo". Y de tal árbol tal fruto.

La Palabra (Jesús), entre el rechazo y la aceptación

La Palabrade Dios, como tijera de jardinero, poda todo lo que puede destruir la imagen de Dios en ti, y te configura con Cristo, te hace ser como Él. La poda a la que la “audiencia”(ob-audiencia, obediencia) de la Palabra te somete es un ejercicio de limpieza a veces doloroso, y por eso sueles resistirte a ello, pero sin arrancar de ti las malas ramas no podrás crecer y dar buenos frutos.

El Evangelio de Marcos, en el pasaje que solemos conocer como “encuentro con el joven rico” (Mc 10,17-31), nos ofrece un claro ejemplo de resistencia y rechazo a las exigencias de la Palabra, acompañado también con un ejemplo de aceptación por parte de los discípulos.”Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mc 10,28).

Por un lado tenemos en la escena a una persona, un joven dirá san Mateo (19,20.22), que se acerca a Jesús interesado por alcanzar la "vida eterna", o sea, la felicidad. Y Jesús, fiel a la tradición judía, le aconseja: "Ya sabes los mandamientos" (Mc 10,19). Pero él replica afirmando que ya los cumplía. Sin embargo no parece irle muy bien con ellos ya que no se siente satisfecho. Un corazón joven siempre está inquieto y pide más. Jesús le mira con cariño, ¡qué importante esa mirada amorosa de Dios!, y le invita a ir más allá: "Una cosa te falta, anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego sígueme" (Mc 10,21). Al cumplimiento de la ley que viene de fuera, Jesús le añade el desprendimiento que nace del corazón. Pero el joven aún no está preparado par pasar de la ley a la fe, del cumplimiento de unos mandamientos a la imitación de la misericordia de Dios, la única que puede salvar. "Frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico" (Mc 10,22).

Partiendo de lo ocurrido con el joven Jesús da a los suyos una catequesis sobre el poder corruptor de la riqueza. Cuando la confianza en los bienes materiales se pone por encima de la confianza en Dios, es decir, cuando se hace del oro y la plata un ídolo, el camino de la vida queda cerrado; porque la riqueza es una carga pesada, un Dios cruel que pide sacrificios inmensos para quien le sirve, sacrificios económicamente rentables por lo general, pero humanamente ruinosos. El "Dios riqueza" desangra la vida de los que le sirven, destruye sus relaciones familiares (separa a los hermanos), laborales (genera explotación), sociales (clasifica a los hombres según su status económico) y religiosas: “Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a u no y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso al segundo. No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6,24). etc. Por eso éste ídolo hace imposible entrar en el Reino:“Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de Dios” (Lc 18,25). El camino de la vida es el de la pobreza libremente asumida, virtud que pone las bases a la auténtica libertad, pero que escandaliza incluso a los primeros discípulos de Jesús: "Entonces ¿quién puede salvarse?". Jesús se les quedó mirando -esta vez mira a los suyos-: Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo."(Mc 10,26-27).

La virtud de la pobreza, don de Dios.

Dios lo puede todo. Revelación clave. La virtud de la pobreza no es el fruto de un voluntarismo. No es una competición, como esas competiciones de los filósofos estoicos, o la de algunos ascetas que hicieron de la renuncia a las cosas del mundo una carrera a ver quien llegaba a soportar mayor escasez; la virtud de la pobreza es un don de Dios. Don que, por supuesto, pide respuesta desde la voluntad del hombre; y éste debe ser consciente de que sólo bañado por la gracia de Dios, revestido con su fuerza, es capaz de vencer en la lucha contra el demonio de la avaricia.

A los discípulos, que dicen: "ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido", Jesús le da una seguridad: recibirán cien veces más, porque la sabiduría que conlleva la virtud de la pobreza vale cien veces más (Sb 7,7-8). Pero, ¡ojo!, "con persecuciones" (Mc 10,30). El “conflicto de Dios con el mundo” no estará ausente de la vida del discípulo, la incomprensión será causa de sufrimiento para el seguidor fiel. La meta de la bienaventuranza total para los pobres de Dios sólo se alcanzará plenamente en la edad futura, en la vida eterna (cf Mt 5,3).

Que nuestra mirada hoy se vuelva sobre Jesús, que "siendo rico se hizo pobre para que nosotros nos enriqueciéramos con su pobreza" (2 Cor 8,9).La Eucaristíaque celebramos es el sacramento de los pobres, de los que sabiéndose necesitados, empobrecidos en su interior, buscan la riqueza de la sabiduría y "en su comparación tienen en nada la riqueza" (Sb 7,8). Cristo se comparte con nosotros, se nos da a comer en el pan eucarístico; nos da lo único que tiene, su vida para que nosotros tengamos vida eterna. Este es el misterio que celebramos en cada Misa: la vida de Dios que pasa resucitándonos. En la oración colecta del domingo XXIII ordinario le pedimos a Dios que “nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir”. ¿Qué son esas cosas que no nos atrevemos a pedir? Pues, tal vez estén entre ellas, la pobreza como virtud, o la humildad, o la persecución. Pero ¿acaso quiere Dios que vivamos en la miseria y el desprecio o sufriendo? ¡De ningún modo!; la pobreza, la persecución, las humillaciones, sólo se deben pedir, como dice san Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, "si todo ello es necesario para mejor servir a su Divina Majestad" (EE, 23 y 157), es decir, si con ello podemos acercarnos más a Dios y acercar a otros. Al pedir esas cosas estamos pidiendo vernos libres de las ataduras del dinero y de la propia imagen y consideración al precio que sea necesario; quien obtiene esa libertad anda por el mundo más seguro y complaciente que el que vive en el temor constante de perder su dinero o deteriorar la imagen que quiere dar al mundo.
Casto Acedo Gómez. Octubre 2012. paduamerida@gmail.com. 29376