miércoles, 5 de febrero de 2020

Sal y luz para una sociedad nueva

5º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A
Is 58,7-10  -  1Cor 2,1-5  -  Mt 5,13-16

   Jesús sigue enseñando a la multitud y a sus discípulos, diciéndoles:
Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo…
   Los cristianos: ¿Somos sal y luz, practicando las Bienaventuranzas?
¿Damos testimonio de nuestra fe en: el hogar, el trabajo, el barrio…?
¿Ofrecemos esperanza a las personas que sufren injustamente?
¿Trabajamos para que se respete los derechos de los marginados?

Ustedes son la sal de la tierra
  Jesús enseña con palabras y ejemplos sencillos de la vida diaria.
Ahora bien, cuando Jesús dice: ustedes son la sal de la tierra,
está pidiendo que las personas de buena voluntad y los cristianos,
seamos como la sal que da sabor y conserva los alimentos.
Se trata de: construir una sociedad nueva desde el Evangelio,
conocer a Jesús que es el Camino, la Verdad y la Vida  (Jn 14,6),
y que nuestras autoridades: no roben…no mientan… no sean flojos…
   Sobre el grave problema de encerrarnos en: normas, costumbres,
preocupaciones mundanas, riquezas… El papa Francisco dice:
Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia
es que tantos hermanos nuestros vivan: sin la fuerza, la luz
y el consuelo de la amistad con Jesucristo… (EG, 2013, n.49).
Es una hipocresía aferrarnos a ciertas tradiciones que esclavizan,
en vez de practicar los mandamientos de Dios (cf. Mt 15,1ss).
   La siguiente advertencia de Jesús vale para muchos de nosotros:
Si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le devolverá su sabor?
Para nada sirve ya, sino para tirarla y que la gente la pise.
¿Por qué en nuestra sociedad hay personas particulares y autoridades,
que se dejan arrastrar -como peces muertos- por la corrupción:
asesinando… robando… mintiendo… sobornando a los jueces… etc.?
¿De qué les sirve haber amontonado riquezas dentro y fuera del país,
si después son encarcelados? ¿Qué ejemplo dan a la gente sencilla?
¿Quieren convertirse… o prefieren ser arrojados y pisoteados?

Ustedes son la luz del mundo
   Ante las innumerables acusaciones de sus enemigos, Job responde:
Otros odian la luz, y en sus caminos se apartan de ella…
Los asesinos madrugan para matar al pobre y al indigente,
y al anochecer se convierten en ladrones. Para ellos la luz del día
es densa oscuridad, prefieren los horrores de las tinieblas (Job 24).
   Cuando el fariseo Nicodemo va de noche a visitarlo, Jesús le dice:
La luz vino al mundo, pero los hombres prefieren las tinieblas a la luz
porque sus acciones son malas. Los que obran mal odian la luz
y no se acercan a ella para que no se descubra lo que hacen (Jn 3).
   Las consecuencias están a la vista: situación de inhumana pobreza,
problemas de salud y de educación, salarios miserables de hambre…
¿Qué debemos hacer? Seguir a Jesús que: *ora constantemente…
*vive en contacto directo con los más necesitados y marginados,
asumiendo cansancio, riesgo, rechazo y la muerte en una cruz…
*es la luz verdadera que ilumina a los que están en tinieblas:
-Mientras estoy en este mundo, yo soy la luz del mundo (Jn 9,5).
-Yo soy la luz… quien cree en mí no se quede en tinieblas (Jn 12,46).
   En el sermón del monte Jesús dice: Ustedes son la luz del mundo.
Que tu luz brille delante de la gente, para que vean tus buenas obras
y glorifiquen al Padre de ustedes que está en el cielo.
   Si practicamos estas enseñanzas de Jesús, entonces:
*Los hambrientos y sedientos se sentarán alrededor de nuestra mesa:
No tienen necesidad de irse, denles ustedes mismos de comer.
*Los emigrantes y desnudos van a compartir los bienes de la creación:
Dios puso al ser humano en el jardín para que lo cultive y cuide.
*Los enfermos van a quedar sanos y los presos libres. Y Jesús dirá:
Felices ustedes, tomen posesión del Reino (Mt 25,34ss; y 1ª lectura).
Según san Ireneo: La gloria de Dios consiste en que el hombre viva.
y para Mons. Oscar Romero: La gloria de Dios es que el pobre viva.
   Hay ciegos que nos dan ejemplo para ser luz en las tinieblas:
Ñaupajruna (el guía) va de noche por las calles oscuras del pueblo,
llevando una lámpara encendida. Un vecino lo reconoce y le dice:
-¿Por qué caminas con una lámpara encendida si eres ciego?
Ñaupajruna responde: -Yo conozco bien las calles de este pueblo.
Si llevo esta lámpara encendida, no es para ver mi camino,
sino para que otros encuentren su camino cuando me vean.  
Los pobres nos evangelizan y nos llaman a la conversión.
J. Castillo A.

miércoles, 29 de enero de 2020

Las Bienaventuranzas

4º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A
Sof 2,3;  3,12-13  -  1Cor 1,26-31  -  Mt 5,1-12

LAS BIENAVENTURANZAS
   El programa evangélico de las Bienaventuranzas es trascendental
para la vida del cristiano y para la trayectoria de todos los hombres.
Para los jóvenes y para las jóvenes es… un programa fascinante.
Bien se puede decir que quien ha comprendido y se propone practicar
las ocho Bienaventuranzas propuestas por Jesús,
ha comprendido y puede hacer realidad todo el Evangelio.
(Juan Pablo II a la juventud peruana - Lima, 2 de febrero de 1985).
     
Bienaventurados, dichosos, felices
Al ver a tantas personas, Jesús sube al monte y desde allí anuncia:
   *Felices los que tienen espíritu de pobre… los que, libremente,
viven con lo necesario, para ayudar -con lo mucho o poco que tienen-
a los hombres y mujeres que sufren… de ellos es el Reino de Dios.
-Padre, Señor del cielo y de la tierra, yo te alabo
porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos,
y las diste a conocer a la gente sencilla (Mt 11,25).
¿Hoy en día, los cristianos enseñamos y actuamos como Jesús?
   *Felices los que lloran... los que descubren la fuerza salvífica
del dolor, para crear un mundo fraterno… ellos recibirán consuelo.
Miren, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos.
Les secará las lágrimas de los ojos.
Ya no habrá muerte, ni pena, ni llanto, ni dolor (Apoc 21,3s).
¿Lloramos con los que lloran para liberarlos, y liberar a los opresores?
   *Felices los humildes… que oyen el gemido de la hermana tierra,
que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor
que nos reclama otro mundo… ellos recibirán la tierra en herencia.
-Vengan a mí los que están afligidos y agobiados, yo les aliviaré.
Carguen con mi yugo y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana (Mt 11,28ss).
¿Qué hacemos frente a la industrialización salvaje y descontrolada?
   *Felices los que tienen hambre y sed de justicia… los que oyen
las enseñanzas de Jesús, quien sigue llamándonos a la santidad,
a la justicia integral, a la perfección cristiana… ellos serán saciados.
-A los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, Jesús les dice:
Les aseguro que los cobradores de impuestos y las prostitutas
entrarán antes que ustedes en el Reino de Dios.
Pues vino Juan, a enseñar el camino de la justicia, y no le creyeron,
en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron (Mt 21,31s).
Los cristianos, ¿buscamos primero el Reino de Dios y su justicia?
   *Felices los misericordiosos… los que tienen un corazón bueno 
y compasivo, para eliminar la miseria dolorosa que padecen
los hermanos y hermanas de Jesús… ellos obtendrán misericordia.
-Tuve hambre y me dieron de comer. Tuve sed y me dieron de beber.
Era emigrante y me acogieron. Estaba desnudo y me vistieron.
Estaba enfermo y me sanaron, encarcelado y me liberaron (Mt 25).
¿Estamos pendientes de los problemas y necesidades del prójimo?
   *Felices los limpios de corazón… que han renunciado a la riqueza,
porque no se puede servir a Dios y al dinero… ellos verán a Dios.
-No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye
y los ladrones roban. Acumulen riquezas en el cielo,
donde la polilla no destruye ni los ladrones entran a robar.
Pues donde está tu tesoro, allí también está tu corazón (Mt 6,19ss).
“Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.
   *Felices los que trabajan por la paz… donde hay corrupción
ponen verdad, donde hay violencia ponen vida, donde hay opresión
ponen justicia… ellos serán reconocidos como hijos de Dios.
-Yo les digo: amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores.
Así serán hijos del Padre de ustedes que está en el cielo,
que hace salir el sol sobre justos y pecadores… (Mt 5,43ss).
¿Por qué hay violencia en países con tantos millones de cristianos?
   *Felices los que sufren persecución por causa de la justicia…
por seguir fielmente a Jesús de Nazaret, y -como Él- hacer el bien,
dar de comer, sanar a los enfermos… de ellos es el Reino de Dios.
-Por mi causa, serán llevados ante los gobernadores y los reyes,
teniendo así la oportunidad de dar testimonio de mí ante ellos…
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Los que perseveren hasta el fin se salvarán (Mt 10,17ss).
¿Qué nos impide seguir a Jesús perseguido y crucificado?
J. Castillo A.

miércoles, 22 de enero de 2020

Todo empezó en Galilea

3º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A
Is 9,1-4  -  1Cor 1,10-17  -  Mt 4,12-23

   Los poderosos han encarcelado a Juan Bautista para acallar su voz.
Fue entonces cuando Jesús se retira a Galilea, donde inicia su misión.
-Anuncia: Conviértanse, está cerca el Reinado de Dios.
-Llama a sus primeros seguidores, para que el Reinado de Dios
llegue a los pueblos que andan en tinieblas y en sombras de muerte.
  
Conviértanse, está cerca el Reinado de Dios
   Convertirnos es: -volver a Dios, como hace el hijo pródigo…
y -cambiar nuestra manera de vivir para actuar como Dios quiere.
Para ello, imploremos la ayuda de Dios, como dice el papa Francisco:
A quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes,
las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo,
le aconsejaría que se fije qué está pasando en su corazón
y rece para que Dios lo libere de esas ataduras (5 noviembre 2016).
   Siguiendo las enseñanzas de Jesús, la conversión debe llevarnos
a vivir como hijos de Dios y como hermanos entre nosotros:
No se hagan llamar maestro, porque uno solo es su Maestro,
todos ustedes son hermanos… El primero entre ustedes
que se haga servidor de los demás (Mt 23,8ss).
   El Reino que Jesús anuncia no es como “los reinos” de este mundo,
donde los gobernantes de las naciones someten a sus súbditos,
y los poderosos abusan imponiendo su autoridad (Mt 20,25).
Tampoco tiene que ver: -con la actuación de los escribas y fariseos,
que buscan exhibirse y ocupar los primeros puestos (Mt 23,5ss);
-ni con los sacerdotes que viven en el barrio lujoso de Jerusalén,
habiendo hecho del templo una cueva de ladrones (Mt 21,13).
   En la oración del Padrenuestro, Jesús nos enseña el Reino de vida:
*Padre, venga a nosotros tu Reino… Para ello, solidaricémonos 
con tantos pobres que viven explotados, despreciados, olvidados…
*El pan de cada día es un derecho, pero ¿por qué -actualmente-
hay personas que buscan en la basura algo que tenga valor?

Lo dejan todo y siguen a Jesús
   Anunciar el Reinado de Dios, no es tarea de una sola persona.
Es por eso que Jesús, mientras camina a orillas del lago de Galilea,
llama a los hermanos: Pedro y Andrés,  Santiago y Juan.
Ellos, que son expertos en la pesca, comprenderán mejor
la misión que Jesús les va a confiar: ser pescadores de personas,
y al seguir a Jesús, vivirán como vive Él, pobre entre los pobres.
   Nosotros, como individuos y como miembros de una comunidad,
debemos: -tener una meta que dé pleno sentido a nuestra existencia…
-caminar hacia esa meta…acoger al pobre como punto de apoyo...
-emplear los recursos necesarios… -utilizar una estrategia adecuada.
Sobre estos cinco temas, escuchemos a Jesús y sigamos su ejemplo.
*Meta. Para Jesús el Reinado de Dios viene a ser el ideal de su vida,
su obra apasionante, la causa por la que será crucificado injustamente.
Por eso, cuando Jesús envía en misión a sus discípulos,
no es para que la gente siga practicando ciertas costumbres religiosas;
sino para anunciar -con palabras y obras- esta Buena Noticia:
Proclamen que el Reinado de Dios está cerca. Sanen a los enfermos,
resuciten a los muertos, limpien de sus enfermedades a los leprosos,
echen a los demonios. Den gratis lo que gratis recibieron (Mt 10,7s).
*Camino. Jesús nos muestra un camino que Él mismo recorre:
El que quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás,
como el Hijo del Hombre que vino no para que le sirvan,
sino para servir y para entregar su vida (Mt 20,26ss).
*Punto de apoyo. Para Jesús y sus seguidores este punto de apoyo
son las personas que no valen nada, los insignificantes, los pequeños:
Jesús llama a un niño, lo pone en medio de sus discípulos y dice:
Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños,
no entrarán en el Reino de Dios… El que reciba en mi nombre
a un niño como éste, a mí me recibe (Mt 18,1ss;  cf. Mt 25,31ss).
*Recurso. Jesús pide que sus seguidores sean “ligeros de equipaje”:
No lleven oro ni plata ni cobre ni provisiones para el camino.
No lleven ropa de repuesto ni sandalias ni bastón,
porque el trabajador tiene derecho a su alimento (Mt 10,9s).
*Estrategia. -Ante tanta violencia y corrupción, Jesús nos dice:
Miren, yo les envío a ustedes como ovejas en medio de lobos,
sean astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mt 10,16).
-También denuncia a los fariseos hipócritas (Mt 22,15ss).
J. Castillo A.

miércoles, 15 de enero de 2020

Juan Bautista anuncia a Jesús

2º Domingo, Tiempo Ordinario, ciclo A
Is 49,3-6  -  1Cor 1,1-3  -  Jn 1,29-34

   A Jesús no solo le hemos cubierto con títulos de poder y de gloria,
también le hemos construido templos y monumentos lujosos. 
   Sin embargo, yendo a las fuentes, Jesús es: una persona sencilla,
vive con los pobres, enseña con su ejemplo, y realiza gestos audaces.
   Juan Bautista es un testigo privilegiado y anuncia quién es Jesús.

Jesús es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo
   *En aquella época -y también en nuestros pueblos campesinos-
los corderos y las ovejas son fuente de vida. Así lo dice Job:
Cuando veía que alguien moría por falta de ropa,
o que un pobre no tenía con qué cubrirse,
con la lana de mis propias ovejas les abrigaba (31,19s).
   Recordemos la cena familiar de los judíos, esclavizados en Egipto.
No pudiendo soportar tantos maltratos, deciden liberarse… para ello:
ceñidos con el cinturón, sandalias en los pies y un bastón en la mano,
comen de prisa el cordero, porque es la Pascua del Señor (Ex 12,11).
   Ahora bien, cuando el Bautista dice que Jesús es el Cordero de Dios,
está anunciando que Jesús viene: para reunir a todos los pueblos,
que viven dispersos como ovejas sin pastor, y para liberarlos.
   Es significativo lo que dice Isaías (53,7) sobre el servidor del Señor:
Maltratado, no abre la boca, es como un cordero llevado al matadero.
   *Luego, Juan Bautista dice: Jesús quita el pecado del mundo.
Es bueno pedir perdón de los pecados y ofensas que hemos cometido.
Sin embargo, jamás debemos olvidar que hay “un pecado del mundo”:
los malos deseos, la codicia, el orgullo de las riquezas (1Jn 2,16).
Allí están los corruptos que amontonan cientos de millones de dólares,
explotando a seres humanos desamparados, que son imágenes de Dios.
   Para quitar “el pecado del mundo”, Jesús nos sigue diciendo:
Les doy este mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros.
Así como yo les amo a ustedes, así deben amarse. En este amor,
todos conocerán que ustedes son mis discípulos (Jn 13,34s).

Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo
   A continuación Juan anuncia: Jesús bautiza con el Espíritu Santo.
Siguiendo nuestras costumbres… muchos hemos sido bautizados,
sin dejarnos transformar por el Espíritu. Por eso, necesitamos
convertirnos, cambiar nuestra manera de vivir, nuestra mentalidad,
abandonar la mentira, pues solo la verdad nos hace libres (Jn 8,32).
Solo así, seremos hijos del Padre y hermanos entre nosotros,
anunciando la Buena Noticia de Jesús, en todo tiempo y lugar,
sin perder de vista la posibilidad de derramar nuestra sangre.
   Tengamos presente también que hay una gran diferencia entre:
-Conocer y amar a Jesús… que dejarnos llevar por cosas mundanas.
-Caminar con Él… que hacerlo solos, vacilando, tambaleando.
-Escuchar y practicar sus enseñanzas… que desconocerlas.
-Construir con el Evangelio, una sociedad más humana y fraterna…
que hacerlo confiando solo en  nuestra propia razón.
-Acoger a las personas despreciadas… en vez de abandonarlas.

Jesús es el Hijo de Dios
   Finalmente, Juan Bautista anuncia: Jesús es el Hijo de Dios.
Este título Hijo de Dios atraviesa el Evangelio de Juan:
*Natanael (o Bartolomé), a pesar de su duda inicial, exclama:
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel (Jn 1,49).
*En Betania, Jesús le dice a Marta: Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá. ¿Crees esto?
La respuesta de Marta es una verdadera profesión de fe:
Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios (Jn 11,25ss).
*El texto evangélico de Juan termina con el siguiente mensaje:
Estas cosas se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías,
el Hijo de Dios, y creyendo tengan vida por medio de Él (Jn 20,31).
   Muchos de nosotros seguimos pensando en un “dios castigador”.
Sin embargo, como lo dice san Pablo, todos somos hijos de Dios:
Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo,
que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés,
para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley
y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios.
Y porque ya somos sus hijos, Dios envió a nuestros corazones
el Espíritu de su propio Hijo que clama: “¡Abbá! ¡Padre!. Así pues,
ya no somos esclavos, sino hijos y herederos (Gal 4,4ss).
J. Castillo A.