lunes, 23 de diciembre de 2019

Jesús nace pobre

Nacimiento de Jesús: 25 de diciembre del 2019
Is 9,1-6  -  Tito 2,11-14  -  Lc 2,1-14

   Sigamos a Jesús que nace en un establo… y muere crucificado…
Para ello: -Que Navidad sea Buena Noticia para los más pobres,
-Trabajemos para que los pobres tengan: tierra, techo, trabajo; y
-Demos testimonio, incluso sufriendo persecución y dando la vida.

En un establo, María envuelve a Jesús en pañales
   El nacimiento y la infancia de Jesús debemos meditarlos,
teniendo presente su vida adulta, su pasión, su muerte y resurrección.
   *En Belén, José y María tocan varias puertas pidiendo alojamiento.
Y como no hay lugar para ellos, María da a luz a Jesús en un establo.
Desde esta experiencia, Jesús anuncia -en Nazaret- su misión:
He sido ungido y enviado para anunciar Buena Noticia a los pobres,
liberar a los cautivos y oprimidos, dar vista a los ciegos (Lc 4,18).
Sin embargo, como todo profeta, es rechazado en su propio pueblo,
y -por fidelidad a su misión- muere crucificado fuera de la ciudad.
¿Es delito defender la vida de tantas personas que viven en la miseria?
   *Después de dar a luz, María envuelve a Jesús en pañales.
Lo mismo hace José de Arimatea: Pide a Pilato el cuerpo de Jesús,
lo envuelve en una sábana y lo coloca en un sepulcro (Lc 23,52s).
¿Somos solidarios con los hermanos de Jesús que andan mal vestidos?
   *Luego, el ángel del Señor se aparece a los pastores para decirles:
Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes el Salvador.
También a Jesús, mientras está orando en el huerto de los Olivos,
se le aparece un ángel que le anima y le da fuerzas (Lc 22,43).
¿Actuamos con entrañas de misericordia con las personas que sufren?
   *En aquella región, una multitud de ángeles alaban a Dios diciendo:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres.
Algo semejante sucede cuando Jesús entra en la ciudad de Jerusalén,
sus discípulos dicen: Paz en el cielo y gloria al Altísimo (Lc 19,38).
Jesús, ya resucitado, les dice: La paz esté con ustedes (Lc 24,36).
¿Trabajamos por una paz verdadera, basada en la verdad y justicia?

En aquella región viven unos pastores
   En la región de Belén hay unos pastores que pasan la noche,
cuidando por turno su rebaño. Un ángel del Señor se les presenta.
Y cuando la gloria de Dios los envuelve con su luz,
aquellos pastores sienten un miedo enorme.
Quizás tienen miedo, no a las tinieblas sino a la luz; como muchos
que preferimos no la luz de la verdad, sino las tinieblas de la maldad:
La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz,
porque sus acciones eran malas. Quien obra mal odia la luz
y no se acerca a la luz, para que no se descubra lo que hacen.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz,
para que se vea que todo lo hace según la voluntad Dios (Jn 3,19ss).
   A continuación, el mensajero del Señor les dice: No tengan miedo,
Les traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo.
Esta Buena Noticia es la persona de Jesús, Hijo de Dios y de María.
Su nacimiento es motivo de alegría para todos, preferentemente,
para las personas que son despreciadas por la sociedad y la religión.
   Hoy, si la persona de Jesús ya no es Buena Noticia para nosotros…
si sus enseñanzas, sus obras y sus gestos audaces no nos dicen nada…
si seguimos con el ritualismo, clericalismo, negocio de lo sagrado…
si somos indiferentes con las personas que tienen hambre, sed…
estamos celebrando cualquier cosa, menos el Nacimiento de Jesús.
   Luego, el ángel les anuncia: En Belén, hoy ha nacido para ustedes
el Salvador: Cristo el Señor. Que esta salvación llegue a todos,
preferentemente, a los niños/as que nacen con la esperanza de vivir.

Los pastores van de prisa a Belén
   Siguiendo con el texto de Lucas (2,15-20), los pastores llegan a Belén
y encuentran a María, a José, y al Niño acostado en el establo.
De inmediato, anuncian lo que les ha comunicado el Señor, y todos
los que le oyen, quedan asombrados. María, la madre de Jesús,
conserva estos acontecimientos y los medita en su corazón.
   En Medellín, nuestros obispos dijeron: Cristo nuestro Salvador,
no solo amó a los pobres, sino que “siendo rico se hizo pobre”,
vivió en la pobreza, centró su misión en anunciar a los pobres
su liberación, y fundó su Iglesia como signo de esa pobreza (…).
Siempre la Iglesia ha procurado cumplir esa misión (cap.14º, n.7).
¡FELIZ NAVIDAD!, les deseo a todos ustedes.  
J. Castillo A.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Jesús está con nosotros

4º Domingo de Adviento, ciclo A
Is 7,10-14  -  Rom 1,1-7  -  Mt 1,18-24

   En el pueblo de Nazaret, José y María -como toda familia humana-
viven entre: gozos y esperanzas… tristezas y angustias… (LG, n.1).
   Siendo personas sencillas, los dos están al servicio de Dios,
para que Jesús, el Hijo amado, nos salve… y esté con nosotros…

Jesús viene a salvarnos
   José, hombre justo, no denuncia a María que está embarazada.
Pero, al decidir abandonarla en secreto, el ángel del Señor le dice:
No temas recibir a María como tu esposa… Ella dará a luz un hijo,
a quien llamarás Jesús, pues Él salvará a su pueblo de sus pecados.
   José oye la voz de Dios y se pone al servicio de Jesús y de María.
Como esposo acoge a María para que cumpla su tarea de madre, y
-como padre adoptivo- pone al Niño el nombre Jesús: “Dios salva”.
   Recuperemos la Buena Noticia del nacimiento de Jesús que viene
a salvarnos, meditando en los siguientes textos… y practicándolos:
*Las personas despreciadas (como eran los pastores en esa época)
necesitan ser acogidas… y oír esta Buena Noticia de liberación: 
No teman… Hoy ha nacido para ustedes el Salvador (Lc 2,10s).
*El anciano Simeón -persona de esperanza- antes de morir exclama:
Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz,
porque mis ojos han visto la salvación (Lc 2,29s).
*Dios envió a su Hijo Único no para condenar al mundo,
sino para salvarlo (Jn 3,17), y lo hizo ofreciendo su propia vida.
*Al oír las enseñanzas de Jesús, muchos samaritanos creen en Él:
Sabemos que Éste es realmente el Salvador del mundo (Jn 4,42).
*Jesús, el Buen Pastor, que viene para que tengamos vida plena,
denuncia a las malas autoridades que roban, matan… Él nos dice:
Yo soy la puerta, quien entra por mí se salvará (Jn 10,9).
*Es difícil pero no imposible que los ricos se salven (Lc 18,27),
para eso, deben dar sus bienes a los pobres como hace Zaqueo… A él
Jesús le dice: Hoy ha llegado la salvación a esta casa (Lc 19,9).

Jesús nos dice: Yo estoy con ustedes
   A continuación Mateo dice que esto sucedió para que se cumpla
lo que el Señor ha dicho por medio del profeta Isaías (1ª lectura):
La virgen está embarazada y dará a luz a un hijo,
que se llamará Emmanuel, y significa: “Dios con nosotros”.
   Al respecto, los siguientes textos bíblicos tienen mucha actualidad:
*Cuando Dios decide liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto,
se aparece a Moisés y le dice: Anda, yo te envío al faraón
para que saques a mi pueblo de Egipto… Yo estoy contigo (Ex 3,12).
*También a Josué -sucesor de Moisés- el Señor le dice:
¡Yo te envío! ¡Ánimo, sé valiente! No tengas miedo ni te desanimes.
Yo tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas (Jos 1,9).
*Lo mismo sucede con el profeta Jeremías, Dios le anima diciendo:
No les tengas miedo, pues yo estaré contigo para protegerte (Jer 1,8).
   El nombre “Dios con nosotros” atraviesa el Evangelio de Mateo:
*El Hijo de María se llama Emmanuel: Dios con nosotros (Mt 1,23).
*Enseñando sobre la importancia de la reconciliación fraterna,
Jesús dice a la gente: Donde dos o tres se reúnen en mi nombre,
yo estoy allí, en medio de ellos (Mt 18,20). En nuestros días,
necesitamos aumentar las Pequeñas Comunidades de Base que son:
fuente y semilla de variados servicios a favor de la vida (DA,179).
*Jamás debemos olvidar que Jesús está con nosotros, sobre todo
entre sus hermanos empobrecidos que tienen hambre, sed…(Mt 25).
Esta presencia de Jesús la repetimos muchísimas veces con palabras,
pero qué difícil hacerla realidad en nuestras comunidades cristianas.
   Sobre esta presencia, recordemos lo que dijeron nuestros obispos:
Como Cristo realizó la obra de redención en pobreza y persecución,
así la Iglesia está destinada a seguir ese mismo camino (…).
Cristo fue enviado por el Padre para: evangelizar a los pobres,
levantar a los oprimidos, buscar y salvar lo que estaba perdido;
así también la Iglesia abraza con su amor
a todos los afligidos por la debilidad humana.
Más aún, la Iglesia reconoce en los pobres y en los que sufren
la imagen de su Fundador pobre y paciente,
se esfuerza en remediar sus necesidades
y procura servir en ellos a Cristo. (Concilio Vaticano II, LG, n.8).
*En medio de tantos problemas, no estamos abandonados, pues Jesús
está con nosotros, hasta el fin del mundo (Mt 28,20). 
J. Castillo A.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Anuncien lo que ven y oyen

3º Domingo de Adviento, ciclo A
Is 35,1-6.10  -  Stgo 5,7-10  -  Mt 11,2-11 

   Cuando Juan Bautista es encarcelado por Herodes Antipas,
Jesús se retira a Galilea y -desde esa región despreciada y oprimida- 
proclama: Conviértanse, pues está cerca el Reino de Dios (Mt 4,17).
   Tiempo después, a los enviados por el Bautista, Jesús les dice:
Los ciegos ven… A los pobres se les anuncia la Buena Noticia…
¡Feliz el que no se escandalice de mí! 
Luego, pregunta a la gente sobre Juan: ¿Qué fueron a ver al desierto?
  
¡Feliz el que no se escandalice de mí!
   Desde la cárcel Juan envía a dos discípulos para preguntar a Jesús:
¿Eres tú el Cristo que ha de venir o debemos esperar a otro?
Jesús responde no con palabras… sino con obras que dan vida:
Vayan y digan a Juan lo que están viendo y oyendo: -los ciegos ven,
-los cojos andan, -los leprosos quedan sanos, -los sordos oyen,
-los muertos resucitan, -se anuncia la Buena Noticia a los pobres.
-¡Y feliz el que no se escandalice de mí!
   Actualmente, hay personas enfermas… y hay personas egoístas:
*Hay ciegos que andan por nuestras calles y plazas pidiendo limosna.
Y también “ciegos” incapaces de ver el sufrimiento del prójimo. 
*Hay cojos que no caminan. Y “cojos” arrodillados ante el dinero.
*Hay leprosos obligados a sobrevivir marginados por la sociedad.
Y “leprosos” que se creen la divina pomada explotando a los pobres.
*Hay sordos que nacieron así o perdieron la capacidad de oír.
Y “sordos” insensibles al grito de las niñas y niños que tienen hambre.
*Hay muertos que durante su vida terrenal hicieron el bien.
Y “muertos” por las guerras, la injusticia, la violencia, la corrupción.
   En este contexto, a los pobres se les anuncia la Buena Noticia,
para que se levanten y construyan -aquí y ahora- el Reino de Dios.
   Luego, Jesús añade: Feliz el que no se escandalice de mí. Se trata
de su crucifixión por salvarnos: Anunciamos a Cristo crucificado,
escándalo para los judíos y locura para los griegos (1Cor 1,23).

¿Qué fueron a ver al desierto?
   A continuación, Jesús pregunta a la gente sobre el profeta Juan:
   *¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña movida por el viento?
Juan Bautista se mantiene firme en la misión que Dios le ha confiado.
El verdadero profeta de Dios no puede ser una persona inestable,
sin convicciones propias, que se arrodilla ante el poderoso por interés.
Y -hoy- se dejan arrastrar por la corriente del consumo “navideño”,
favoreciendo a los pocos ricos, propietarios del capitalismo salvaje,
para quienes, como dicen: Los pobres compran más y pagan mejor.
   *¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido elegantemente?
Juan no se presenta con vestidos elegantes, ni come regiamente.
Su vida sencilla contradice la hipocresía de los escribas y fariseos,
que se pasean con amplios ropajes, buscan los saludos en las plazas,
y los primeros puestos en las sinagogas y banquetes (Lc 20.46s).
   Hoy, la mundanidad espiritual es un grave peligro para la Iglesia.
Al respecto, reflexionemos sobre lo que dice el papa Francisco:
Quien ha caído en esta mundanidad mira de arriba y de lejos,
rechaza la profecía de los hermanos, descalifica a quien lo cuestiona,
destaca los errores ajenos y se obsesiona sobre las apariencias (…).
   Luego añade: Es una tremenda corrupción con apariencia de bien.
Hay que evitarla poniendo a la Iglesia en movimiento de salida de sí,
de misión centrada en Jesucristo, de entrega a los pobres.
¡Dios nos libre de una Iglesia mundana,
bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad se sana
tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo,
que nos libera de estar centrados en nosotros mismos,
escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios.
¡No nos dejemos robar el Evangelio! (EG, 2013, n.97).
   Anunciemos el Evangelio: Revestidos de entrañas de misericordia,
de bondad y humildad, de mansedumbre y paciencia… y, sobre todo,
de la caridad que es el vínculo de la perfección (Col 3,12ss).
   *¿Qué fueron a ver? ¿Un profeta? Sí, y más que un profeta.
Todos reconocen que Juan Bautista es un verdadero profeta.
Incluso Herodes Antipas al ser denunciado, quería darle muerte, pero
temía a la gente, que consideraba a Juan como profeta (Mt 14,5).
   Jesús, destaca también la autoridad moral del Bautista: Vino Juan,
a enseñarles el camino de la justicia, y no le creyeron. En cambio,
los publicanos y las prostitutas sí le creyeron (Mt 21,32).
J. Castillo A. 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

La misión del profeta

2º Domingo de Adviento, ciclo A
Is 11,1-10  -  Rom 15,4-9  -  Mt 3,1-12

   Cuando nace Juan Bautista, su padre Zacarías dice: A ti, hijito mío,
te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor
preparando sus caminos, y anunciando a su pueblo que Dios
les da la salvación y les perdona sus pecados (Lc 1,76s).
   Años después, Juan: -Renuncia a una vida cómoda y va al desierto.
-Denuncia la hipocresía e inmoralidad de ciertas autoridades.
-Anuncia la venida de Jesús que bautizará con el Espíritu Santo.

Juan Bautista se presenta en el desierto
   Juan Bautista tiene una misión: preparar el camino del Señor.
Para ello, como todo profeta, lo primero que hace es renunciar.
*Renuncia a vivir en la ciudad de Jerusalén, donde está el templo
con sus riquezas, negocios, ceremonias… También allí están
los sacerdotes, los maestros de la ley, los escribas y fariseos que:
matan a los profetas y apedrean a los enviados de Dios (Mt 23,37).
*La Palabra de Dios vino sobre Juan que está en el desierto.
Esa misma Palabra vino sobre la Virgen María que vive en Nazaret.
*La sencillez -en su vestido y alimento- es una característica de Juan.
*Al final de su vida, Juan da este valioso testimonio sobre Jesús:
Ahora mi gozo es perfecto, Él debe crecer y yo disminuir (Jn 3,30).
   En países de larga tradición cristiana… la Iglesia debe renunciar:
a la ambición terrenal, a las ataduras temporales, a la adulación,
al prestigio ambiguo, a los vínculos con la riqueza. Solo así, la Iglesia
será más transparente, y fuerte su misión de servicio (DM, 14º, n.18).
   Para ser una Iglesia -comunidad cristiana- pobre entre los pobres,
en el Pacto de las catacumbas (1965, n. 6 y 8), 40 obispos dijeron:
*Evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios,
primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos; por
ejemplo, en banquetes ofrecidos o aceptados, y en servicios religiosos.
*Apoyaremos a laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor
llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida.

¡Raza de víboras! Den frutos de una sincera conversión
   Juan denuncia a los fariseos y saduceos que piden bautizarse,
diciéndoles: ¡Raza de víboras! Den fruto de una sincera conversión,
y no se hagan ilusiones diciendo: Somos descendientes de Abraham,
porque Dios puede hacer de estas piedras descendientes de Abraham.
   Más tarde, denunciará las inmoralidades de Herodes Antipas,
diciéndole: No te es lícito tener la mujer de tu hermano Filipo.
Herodes, en vez de oír aquella voz, convertirse y cambiar su vida,
hace encarcelar al profeta Juan… después ordena matarlo (Mt 14,1ss).
Denunciar tiene un costo: calumnia, persecución, muerte (Mt 5,11s).
   Ojalá los responsables del grito de los pobres y de la tierra, oigan
la denuncia que (en dic. de 1511) hizo Fr. Antonio de Montesinos,
en la actual República Dominicana: ¿Con qué derecho y justicia
tienen en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?
¿Con qué autoridad han hecho tan detestables guerras
a estas gentes que estaban en sus tierras, mansas y pacíficas?
¿Cómo los tienen tan oprimidos y fatigados,
sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades,
que de los excesivos trabajos que les dan incurren y se mueren,
o por mejor decir, los matan, por sacar y adquirir oro cada día?

Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo
   Juan prepara el camino de Jesús, anunciando esta Buena Noticia:
Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos…
Yo les bautizo con agua para que ustedes se conviertan,
pero detrás de mí viene uno con más autoridad que yo;
Él les bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
   Como Juan, anunciemos a Jesús con el testimonio de nuestra vida,
a saber, con palabras y obras que expresen amor a Dios y al prójimo.
   Así lo dice el Papa Paulo VI: El hombre contemporáneo
escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan;
o si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.
Y añade: Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida,
como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir,
mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo,
de pobreza y despego de los bienes materiales,
de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra:
de santidad (“Anuncio del Evangelio”, 1975, n.41).
J. Castillo A.